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Martes, 21 Febrero 2017 23:21

EL Señor de los grandes lentes y el gran Talento

  Por Eduardo Rivero
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¿Cómo olvidar a Rubén Castillo y su magisterio en los medios de difusión uruguayos?

Imposible hacerlo, si uno pertenece a la generación de quienes nos hicimos adolescentes a fines de los años 60.

Rubén Castillo fue maestro de profesión y, por extensión, un maestro en la comunicación, por su estilo desacartonado en una época en la que los comunicadores radiales “locutoreaban” todo el tiempo, y un maestro en el desprejuicio, ya que en su programa radial y en su show televisivo difundía los más diversos estilos musicales, abriendo la cabeza de sus oyentes y telespectadores y generando posibilidades de trabajo para los músicos locales, históricamente huérfanos de apoyo.

Rubén había nacido en el norteño Departamento de Rivera el 10 de setiembre de 1922 y falleció en Montevideo el 13 de julio de 2002.

Sus primeros estudios fueron en la Facultad de Arquitectura, carrera que no terminaría, dedicándose sí, a completar sus estudios de Magisterio.

Ya radicado en Montevideo, tuvo su primera oportunidad laboral en los medios de comunicación, que era la tarea que más amaba, cuando en 1953 ingresó como locutor en CX 8 Radio Sarandí, emisora en la que trabajaría durante décadas y de la que se convertiría en un auténtico emblema.

A partir de 1960, condujo su programa insignia, “Discodromo”, que desde 1962 tendría también su versión televisiva, llamada “Discodromo show” que iba en el horario de los domingos al mediodía por Canal 12 de Montevideo.

Pero como era un espíritu inquieto y su amplitud cultural era enorme, también due director, autor y crítico teatral y hasta gremialista, ya que integró la directiva de la Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay. También fue autor del libro “Silencio, estamos en el aire” dedicado a reseñar la historia de la radiotelefonía en el Uruguay además de cientos de artículos periodísticos.

Sin la menor duda el programa conducido por Castillo de mayor repercusión fue “Discodromo Show”. Mi generación, cada domingo al mediodía, sintonizaba el programa para ver a las bandas de rock preferidas, pero a la vez a folkoristas y áun tangueros, en un programa de un eclecticismo manifiesto.

En “Discodromo show” apareció el “quien es quien” de la música popular uruguaya de su época. Baste decir que en ese programa fueron vistos por el público por primera vez artistas como Ruben Rada, Los Shakers, El Sexteto Electrónico Moderno, José Carbajal “El Sabalero” o el mismísimo Alfredo Zitarrosa. A principios de los 70, una generación de cantantes melódicos fue identificada en forma muy fuerte con “Discodromo Show”. Entre ellos se encontraban María Elisa, Rona, Leticia, Marga y Betty y Ronald (Ronald País, que luego sería diputado por el Partido Colorado).

El programa se realizaba en el estudio de Canal 12, con una nutrida platea presenciando la actuación de los grupos y solistas, y contaba como orquesta estable con el grupo dirigido por el pianista Julio Frade.

Castillo, con sus gruesos lentes de armazón negra, introducía a los artistas con sobriedad pero también una simpatía no exenta de picardía y humor.

Una muy joven Rosario Castillo, su única hija, comentaba las ediciones discográficas. Luego, Rosario viviría muchos años en España y al volver a Uruguay sería una comunicadora de importancia en Saeta TV Canal 10 de Montevideo.

Vinculado desde muy joven al Partido Socialista del Uruguay, Castillo fue un hombre que defendió sus ideas con valentía. En su clásico espacio radial de la tarde en Radio Sarandí, “se jugó la ropa” convocando a una manifestación pohibida por el regimen dictatorial el 9 de julio de 1973, a muy pocos días del quiebre institucional. La manifestación estaba fijada para las 17 horas y Castillo leía en su programa, una y otra vez, fragmentos de “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, un poema de Federico García Lorca más conocido como “A las cinco de la tarde“, que más allá de su belleza poética, se convirtió en un astuto mecanismo de convocatoria.

“A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde...

El 19 de marzo de 1984, Rubén Castillo condujo la conferencia de prensa llevada a cabo con motivo de la liberación del General Líber Seregni.

La carrera televisiva de Castillo se cerró cuando “Discodromo show” fue levantado del aire más o menos cuando el quiebre institucional. Y su trayectoria en radio, una vez desvinculadode CX 8 Sarandí cuntinuó en CX 36 Radio Centenario hasta que una cruel enfermedad le produjo a Castillo una parálisis facial. Lejos de rendirse, siguió haciendo periodismo escrito hasta que pudo.

El hecho es que ha quedado en la memoria su inmenso aporte a la cultura uruguaya, su apoyo a la música y los músicos de este país, y su trayectoria teatral más que destacada.

Para mi generación es inolvidable el momento en el que cada tarde arrancaba “Discodromo” en sus años culminantes en Radio Sarandí, cuando se escuchaban los primeros versos del tema “Cantaré” del grupo vocal español “Aguaviva”.

“Todos gente hoy
vivos para dudar
fuertes para crecer
juntos para cantar...”

Más allá de toda consideración sobre su trayectoria y aporte, debo decir que tuve no sólo el honor de conocer personalmente a Rubén, sino también de trabajar en Radio Sarandí en su época y hasta de llevarle a su casa, un apartamento en la calle Libertad, entre Pocitos y Punta Carretas, unas revistas extranjeras que no había podido recoger en el centro por encontrarse indispuesto, lo que me valió ser invitado a almorzar por Rubén y su esposa Cecilia, conociendo su nutridísima discoteca personal y disfrutando de unas horas de charla imperdible que nunca se irá de mi memoria.

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