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Jueves, 20 Octubre 2016 00:41

Los Olimareños, el duo uruguayo por definición

  Por Eduardo Rivero
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Pepe Guerrea y Braulio López, Los Olimareños, estaban sentados uno frente al otro en una sala de ensayo, mientras eran tomados por una cámara del noticiero central de Canal 12. Aquel era un ensayo de cara al multitudinario e inolvidable recital “Reencuentro-Por siempre Los Olimareños”, que se llevaría a cabo en el Estadio Centenario de Montevideo los días 8 y 9 de mayo de 2009.

La joven periodista de Canal 12 les hizo un par de preguntas bastantes obvias. Y era, también, bastante obvia la tensión entre ellos, que ni se miraban.

-Bueno, canten algo...-invitó la periodista.

Sin decir palabra y aún sin mirarse, arrancaron las dos guitarras.

Pepe Guerra, con su inconfundible voz, cantó el primer verso de “A Simón Bolívar”.

“Simón Bolívar, Simón...”

En ese punto se le unió la voz metálica y vibrante de Braulio López.

“Caraqueño americano...”

En este instante se produjo un milagro y toda animosidad entre ambos quedó borrada de un plumazo por esa amalgama de voces única, capaz de retratar al Uruguay profundo como nadie. Fue un instante mágico. Los 25 años sin trabajar en dúo no hicieron mella en esas dos voces que nacieron para cantar juntas y que una vez más lo hacían como si el tiempo no hubiese pasado. De más está decir que el recital del Estadio Centenario, editado en un DVD, fue maravilloso, y sin que, por ejemplo, la edad de los cantores se notara o fuera un factor de distorsión. Estuvieron perfectos.

Los Olimareños, parte esencial de una “generación dorada” del canto uruguayo nacido en la década del 60, son sin duda el más grande orgullo cultural de su departamento natal, Treinta y Tres, y un orgullo liso y llano para el Uruguay todo.

Como toda leyenda, Los Olimareños vivirán-y cantarán-por siempre desde sus más de 40 discos entrañables, innovadores, emocionantes y sobre todo disfrutables.

El dúo nació en 1960, cuando cantaron en una fiesta realizada en una estancia de Treinta y Tres. En los comienzos, Pepe Guerra tocaba la guitarra y Braulio López un bombo legüero, que luego cambiaría por una guitarra. Sus primeras actuaciones fueron en radios de Treinta y Tres y de Melo, capital del vecino Departamento de Cerro Largo.

Un hecho fundamental fue cuando su común amigo Oscar “Laucha” Prieto les presentó al maestro Rubén Lena, notable autor de canciones populares. Por intermedio de Lena consiguieron cantar por primer a vez en Montevideo, en los estudios de Radio El Espectador, con gran repercusión y también en el programa conducido por el riverense Rubén Castillo “Discodromo Show” en Canal 12.

De la mano de canciones esenciales como “Orejano”, poema del gran escritor nativista Serafín J.García musicalizado por Braulio y Pepe, y dos obras mayores del maestro Rubén Lena como “De cojinillo” y “A Don José”-que hoy es una suerte de himno no oficial del Uruguay y se canta en las escuelas públicas- se abrieron camino veloz y profundamente en el corazón de todos los uruguayos. Y no es una exageración decir “todos”, ya que su arte es policlasista y sus admiradores pertenecen a todo el espectro ideológico, ya que en el Uruguay fuertemente polarizado de entonces, eran respetados, queridos y escuchados por todos los sectores y no sólo por la izquierda de la que innegablemente provenían.

A mediados de los años 60 ya eran artistas internacionales con giras que abarcaban países como Chile, Argentina, Francia, Suiza, España o Checoeslovaquia.

Los Olimareños fueron un puente entre los artistas de una generación previa como el grupo Los Carreteros, la maravillosa Amalia de la Vega, los magistrales Aníbal Sampayo o Osiris Rodríguez Castillos y los nuevos “cantores con fundamento” como Alfredo Zitarrosa, Daniel Viglietti y José Carbajal “El Sabalero”.

A las composiciones de Rubén Lena agregaron las del salteño Víctor Lima, las propias, y un amplísimo espectro de autores latinoamericanos de la más variada procedencia, cantando ritmos folklóricos orientales y géneros como la zamba argentina y el joropo venezolano entre muchos otros.

Cabe señalarse que fueron los primeros en grabar candombe y murga con guitarra, en discos memorables. Su aproximación a la murga en el histórico y referencial disco “Todos detrás de Momo” sobre textos de Rubén Lena, innegablemente pavimentó el camino para lo que luego sería la murga canción cultivada y popularizada por Jaime Roos.

Canciones como “Al Paco Bilbao” (Rubén Lena) y “A mi gente” (de José Carbajal) están dentro de sus “murgas clásicas”.

La combinación entre la voz sedosa y grave de Pepe y la voz aguda y vibrante de Braulio ha sido permanentemente imitada pero jamás igualada. Han habido-y siguen habiendo-dúos en cantidad industrial en el Uruguay, pero ninguno canta con la emoción y la profundidad de Los Olimareños.

Con el golpe de estado de 1973 llegó el exilio. Pepe Guerra marchó a España, donde se unió con Braulio López, tras ser liberado éste de la prisión a la que fue sometido en la Argentina.

El regreso al Uruguay, definido magistralmente por Mario Benedetti como “desexilio”, tuvo lugar el 18 de mayo de 1984, donde tras una caravana por la rambla capitalina, dieron un memorable recital antes más de 50.000 personas, entre quienes se encontraba quien escribe, bajo una densa lluvia. Esa noche fue un capítulo esencial en el retorno al Uruguay en el que habíamos nacido y crecido.

Por fuertes desavenencias que no es el caso analizar en esta nota, el dúo se disolvió poco después y recién volverían a cantar juntos en mayo del 2009 en el Estadio Centenario. El éxito de ese reencuentro fue tal que se agregaron varios recitales, entre los cuales estuvo el del Luna Park de Buenos Aires y otro en la ciudad argentina de Córdoba.

Una de las últimas oportunidades en las que cantaron juntos fue el 1 de marzo de 2010 cuando asumió la presidencia de la República José “Pepe” Mujica.

Su abundante discografía es una suerte de biblia del canto uruguayo. En ella se destacan “Los Olimareños” (1962), “De cojinillo” (1965), “Quiero a la sombra de un ala” (1966), “Nuestra razón” (1969), “Cielo del 69” (1970) “Todos detrás de Momo” (1971), “Que pena “ (1972) “Del templao” (1972), “Rumbo” (1973), “Donde arde el fuego nuestro” (1978), “Araca” (1984), “Canciones ciudadanas” (1988) y por supuesto, “Reencuentro-Por siempre los Olimareños” de 2009.

En las dos voces de Los Olimareños, se escuchan todas las voces del Uruguay.

 

 

 

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