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JUNIO
2009
Eduardo Galeano
presentó en NY
“Espejos, una
historia casi universal”
*Por Juan Pablo
Correa
Especial
para Banda Oriental

Con sus bromas
y sus comentarios mordaces y agudos, Eduardo Galeano, el
escritor uruguayo vivo más conocido fuera de su país tras la
muerte de Mario Benedetti, cautivó sin dificultad durante dos
horas al repleto auditorio de la New York Society for Ethical
Culture el pasado 27 de mayo. Galeano, vestido con vaqueros,
una polera azul y zapatos deportivos negros, leyó, invitado
por Nation Books, algunos pasajes de su nuevo libro "Espejos,
una historia casi universal", un conjunto de pinceladas con el
que quiso rescatar la diversidad étnica, cultural, religiosa y
social del mundo y denunciar injusticias y olvidos. Aunque
estaba previsto que firmara ejemplares tras su disertación, no
lo hizo. Venía de Washington y tenía previsto presentarse en
Filadelfia y aparentemente esa apretada agenda lo fatigó. "No
tengo ni un minuto", se excusó.
En un impecable inglés, Galeano no evitó tema alguno y se
mostró moderadamente ilusionado con la administración de
Barack Obama. " No sé si es un cambio real. Me han gustado la
mayoría de sus discursos. Parece dispuesto a cambiar cosas.
Otras no. Incrementó el presupuesto de Defensa. Repite mucho
la palabra liderazgo. No quiero ser liderado. Cuando me dicen
"queremos recuperar el liderazgo", le diría por favor, no",
dijo Galeano. En alusión a anteriores gobiernos
estadounidenses, dijo que "cada vez que salvaban a un país
venía una dictadura, entonces por favor no me salven, no
quiero ser salvado". En un festejado juego de palabras, dijo
refiriéndose a Obama "veremos si puede salir del bush (matorral
en inglés), quizás todavía esté perdido en el bush".
No podía faltar una alusión al hecho de que el presidente
venezolano Hugo Chávez le regalara a Obama un ejemplar de su
obra más famosa "Las venas abiertas de América Latina". "Fue
un acto generoso el regalo de Chávez a Obama. Todos los
vecinos me decían, Eduardo, que bien te estás vendiendo y yo
decía, no quiero ser vendido. Creo que se lo dio como un
símbolo", dijo evitando caer en la automopromoción.
Galeano, un ícono para la izquierda latinoamericana en las
últimas décadas, se reafirma en su condición de escritor
comprometido a cada paso. "Soy amigo o enemigo. No quiero ser
objetivo cuando escribo de algo que ocurrió hace siglos o hace
una semana. Nunca soy objetivo. Hay una especie de religión de
la objetividad. Yo entre los indignos y los indignados tomo
partido", advirtió.

Eduardo Galeano
AL RESCATE DE LOS OLVIDADOS
Su nuevo libro, dijo Galeano, "es una aventura loca en la que
intento captar los arco iris del mundo, intento violar las
fronteras entre el pasado y el presente y tratar de recuperar
a mucha gente que fue ignorada". El escritor intenta mostrar,
por ejemplo, como el arte del oeste de África es la base
ignorada de la obra de artistas como Pablo Picasso o Paul Klee o
como la historia oficial insiste en que Vasco Núñez de Balboa
fue el primer hombre que pudo ver el Océano Pacífico y el
Atlántico asumiendo, tal vez, que los nativos eran ciegos.
También rescata del olvido frases tragicómicas como la del
presidente estadounidense William Mc Kinley que justificando
la intervención de su país en las Filipinas, a fines del siglo
XIX, dijo, sin empacho, "no podemos dejar a los filipinos
gobernarse" o ironiza sobre la supuesta comunicación con Dios
del presidente George Bush. "No aclaró cómo se comunicó, si
por teléfono, fax o mail", se burló. También el episodio de la
destrucción de códices mayas en el siglo XVII en la provincia
de Yucatán (México) por orden del obispo Diego de Landa está
en las páginas del libro junto con la narración de la muerte
en 1937 de un voluntario estadounidense negro de las Brigadas
Internacionales que defendieron a la República española contra
la sublevación de Francisco Franco .
Galeano, un ex aspirante a futbolista y a sacerdote católico, cree
que el racismo, el elitismo y el machismo recorren la historia
del mundo. Así, por ejemplo, "todos somos emigrantes de África,
incluso los más blancos de los blancos pero el racismo causa
amnesia. Y los negros trajeron sus recuerdos y sus dioses y,
¿
qué sabemos de ellos? Nada".
Para él, el argentino Jorge Luís Borges es un ejemplo de
autor elitista y lo hizo objeto de sus dardos. "Borges odiaba
a los espejos, porque multiplican a la gente y a la multitud.
Yo tengo a tanta gente adentro..... También odiaba el fútbol
porque creía que era la evidencia de que la gente piensa con
los pies. Fue un gran escritor, pero su mundo no es
exactamente el mío. Yo vivo en otro mundo", explicó.
"Este libro es un homenaje a la diversidad humana. Un libro
escrito desde el punto de vista de los invisibles. No creo,
por supuesto, en la globalización, pero sí en el
internacionalismo. Por suerte somos diferentes. Hay
sentimientos y memorias compartidos. Por eso un texto escrito
en Uruguay puede conmover acá", reflexionó.
Galeano dijo que tiene momentos de optimismo y de los otros. "Somos
humanos, exterminadores de todo. Venimos de los monos, no de
los ángeles. Inventamos máquinas y terminamos al servicio de
ellas. Somos los únicos que torturamos, amamos, soñamos,
descubrimos más colores. Los únicos que reímos, los únicos que
creamos palabras para que no sean mudas la realidad, ni su
memoria", concluyó ante un público entregado que lo aplaudió
de pie.
* Juan Pablo
Correa es un joven periodista uruguayo y ha trabajado en
diferentes medios uruguayos como los diarios El Observador y
El País, en el semanario Crónicas Económicas y en radio El
Espectador, de Montevideo, También ha trabajado para el diario
ABC de España y para la revista Sala de Espera de Venezuela.
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