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Home Culturales Compartiendo pensamientos Constructivistas
Jueves, 19 Octubre 2017 21:50

Compartiendo pensamientos Constructivistas

  Por Marcos Torres
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Los “12 de Octubre” siempre intensifican mi contemplación sobre los pasados cinco siglos en este Sacro Continente.

En esta ocasión, tengo el honor de compartir con mis lectores algunos pensamientos referentes a un opúsculo, autoria del Maestro Joaquín Torres-García, publicado por la Asociación de Arte Constructivo, ”Metafísica de la PrehistoriaIndoamericana”, (Montevideo,1939).

Esa publicación recoge diez conferencias dedicadas al estudio de los legados anteriores a 1492, de algunos de los Pueblos Originales, pero también hace referencia a los descendientes de dichas estirpes, y aporta sus reflexiones respecto a la situación en la cual se encontraban entonces (1939), y de ciertas posibilidades futuras.

Esta obra, pese a su brevedad -unas 50 páginas- es de una enorme importancia para aprehender la extensión y profundidad de la visión del Maestro, ya que en ella plantea elementos metodológicos fundamentales para el estudio de la Historia, de la Cultura, de la Antropología, de la actividad humana sostenible y para la coexistencia en sinergia armónica entre poblaciones diversas, entre muchos otros temas de gran interés y relevancia.

Las ideas expuestas por el autor fueron muy influyentes en el medio uruguayo, pues todas las colecciones de arte precolombino de Uruguay han estado, desde entonces (1939), y hasta la fecha (2017) vinculadas de modo directo e indirecto a la actividad del Taller Torres-García y sus derivados, e inclusive la fundación de un museo dedicado a estas culturas, el Museo de Arte Precolombino, Colección Francisco Matto.

Las ideas expuestas en “Metafísica de la Prehistoria Indoamericana” son el núcleo de una rica tradición oral, la cual se plasmó en obras del propio autor, quien consideraba que su Monumento Cósmico fue un paso hacia confluir con las raíces de la visión de los Pueblos Originales.

Esto también es evidente en la producción de varios de sus discípulos, siendo un ejemplo, la moneda de plata que realizara Francisco Matto por encargo de la FAO.

Lo antedicho también es patente en obras autoria de Augusto Torres, de Gonzalo Fonseca, y de José Collell entre otros.

Es importante señalar que esas producciones aspiran a confluir con la estética de las culturas de los Pueblos Originales, a partir del esfuerzo de estos artistas para comulgar con la espiritualidad manifiesta en las obras de las culturas precolombinas, evitando ellos la imitación de los elementos formales de éstas, aún cuando hagan alusión a los mismos.

El Maestro y sus discípulos evitaron cuidadosamente el plagio de los motivos sagrados de las obras precolombinas, por considerarlo una profanación de los mismos y tanto una falta de respeto humano hacia quienes los crearon a partir de un hondo y trascendente sentir, como hacia sí mismos, en tanto que seres humanos y artistas que aspiraban a manifestar al Espíritu en sus obras.

En este opúsculo, el autor señala importantes pautas en lo referente a lo que hoy se considera “apropiación cultural”, y la importancia de evitarla, tanto para la convivencia armónica con dichos pueblos, como para la labor del propio artista, y asimismo para el medio en que vive, ya que en el pensamiento torresgarciano, el Arte cumple también un conjunto de funciones sociales.

La esencia del acercamiento que el Maestro propone, es la comunión espiritual con la Metafísica que fundamentó, y aún fundamenta a las culturas de estos pueblos, lo cual requiere el cultivo del respeto y la solidaridad proactiva hacia ellos.

En la propuesta torresgarciana, la comunión con otra cultura que aquella en la que uno nació, requiere de ciertos pasos muy específicos, que el consignó en varias de sus obras publicadas, algunas de ellas ya durante su estadía en Catalunya.

En primer lugar, quien asuma este proceso de transculturación en tanto que elemento vital de su existencia, necesita ocuparse seriamente en consolidar lo que Carl G.Jung denominó el “proceso de individuación”, pues para aprender del legado de otro colectivo que el propio, e integrarlo en la propia vida, es necesario que el individuo sea capaz de contemplar los referentes e historia de su propio colectivo, desde una conciencia individual madura, la cual es cultivada con la aspiración de estar en armonía con el “Unos Mundus”.

En la obra publicada por Torres-García en su período catalán, hay referencias muy específicas acerca de cómo entregarse a tal labor, entre las cuales es importante señalar “La Regeneración de Sí Mismo” (originalmente en catalán, Barcelona 1919), en tanto que propuesta sistemática para el cultivo de una “personalidad funcional”, es decir, lo suficientemente equilibrada para funcionar en el medio en que se vive, pero sin ahogar la propia realidad interna, facilitando así el desarrollo integral humano. Otras obras fundamentales que señalan pautas para el proceso de individuación son “El Descubrimiento de Si Mismo”(originalmente en castellano), y “El Arte en Relación al Hombre Eterno y al Hombre que Pasa” (originalmente en catalán, Barcelona,1919).

Es importante señalar que Torres-García, en su período catalán-desarrolla independientemente de Carl Ujung-los elementos básicos que describen el “Proceso de Individuación”, e inclusive con anterioridad a éste, presenta las dinámicas fundamentales de la “Función Trascendente”, la cual es uno de los pilares de la operativa propia a la Sicología Analítica.

El estudio correlativo de las contribuciones de ambos autores es un tema aún no desarrollado, pero cuya importancia señalo aquí.

En una segunda instancia -pero que puede desarrollarse paralelamente a la primera- es vital estudiar profundamente los fundamentos de los referentes del propio colectivo de nacimiento.

En el caso del Maestro, su contemplación del legado grecolatino y judeocristiano fue realizado durante su período barcelones, pues la recuperación de los elementos africanos e “indoamericanos” con los que tuvo contacto durante su primer periodo montevideano, se produciría en París.

La tercera instancia del proceso propuesto por el Maestro, es la aproximación a la cultura que se está estudiando desde la contemplación de la estética de la misma, al tiempo que se profundiza en la vivencia de la “alteridad del Otro”, con lo cual se mantienen los límites funcionales del respeto humano, los cuales protegen a ambas partes de considerar al Otro como un “objeto de estudio”, y al legado de la cultura estudiada como un “objeto de adquisición”, al tiempo que también protege a ambas partes de la confusión generada por perderse en la relación establecida con lo contemplado, lo cual sustituiría al diálogo por el desvarío.

Una cuarta instancia, la cual está señalada pero no expuesta en las publicaciones del Maestro, es la participación en los colectivos estudiados mediante los ritos propios a los mismos, con los aprendizajes que implican y con la aceptación de las responsabilidades propias a lo recibido, cumpliéndolas en esos colectivos y hacia los mismos, al tiempo que se mantienen y cumplen las responsabilidades requeridas por la pertenencia y participación en el propio colectivo de nacimiento.

En este proceso, he seguido las orientaciones que me señalara don Augusto Torres, quien fuese el discípulo principal del Maestro, reconocido por sus pares como sucesor del mismo.

Una quinta instancia, expuesta en la obra del Maestro es la asimilación , integración y adaptación de dichos aportes en la propia labor, contribuyéndola al propio contexto.

En una sexta instancia, correlacionarlo e integrarlo para aplicarlo en el propio colectivo.

En una séptima instancia, aplicar los sistemas propuestos en Universalismo Constructivo para contribuir las antedichas labores a la Unidad de América en armonía con el Universo.

El sistema que propone el Maestro para trabajar los procesos de trasculturación, es aplicable a otros legados-asiaticos, africanos, europeos-y entiendo que es aplicable para quienes, habiendo nacido en otras tradiciones que la nuestra, aspiran a integrar elementos de nuestra tradición en sus sistemas.

El empleo de metasistemas para combinar los diferentes sistemas misteriosoficos que fundamentan los referentes de las respectivas culturas-y así organizar los procesos de transculturación-están documentados desde la antigüedad remota.

En nuestro continente, se han implementado varios intentos de confluencia, desde la perspectiva de varios grupos étnicos, tanto de los Pueblos Originales, como de europeos, africanos y asiáticos.

Mi experiencia personal en los procesos de aprendizaje de otras culturas, es que considerar y aplicar los puntos reseñados es de VITAL importancia. En ocasión de este aniversario de los procesos que se iniciaron el 12 de octubre de 1492, he considerado que puede ser beneficioso compartir los puntos antedichos.

Marcos A. Torres-Andrada.
Presidente,
Asociación de Amigos del Constructivismo.

 

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