Banner
Banner
Banner
Home Culturales Decídete
Viernes, 19 de Noviembre de 2010 15:43

Decídete

por  Monica Elena
Vota este articulo
(0 votos)
Mónica Elena Mónica Elena

¿Hicimos la cuenta?

Cuando éramos niños, recibíamos regalos generalmente para nuestro cumpleaños, para el día del niño, el día de reyes y para navidad. Rara vez existía otra ocasión en la que esperáramos recibir algún obsequio especial. Pasábamos entonces esperanzados contando los días entre uno y otro evento, ilusionados por lo que recibiríamos.

Muchos no teníamos la oportunidad de elegir, la mayoría ni siquiera sabíamos que podíamos tener la “opción” de elegir algo de nuestro agrado; simplemente anhelábamos sin pronunciar palabra, mientras corríamos por la plaza tratando de alcanzar a nuestro amigo en la carrerita de la escuela a la casa.  Cuando ese regalo llegaba a veces era exactamente lo que deseábamos, a veces era muy diferente, era mejor, era peor, a veces nunca llegaba. A veces teníamos la suerte de poder responder a la excitante pregunta: - ¿Que te gustaría para tú cumple? A veces nos atrevíamos a pedir algo con lo cual estuvimos soñando por algún tiempo y muchas veces escuchábamos la muy acostumbrada respuesta: - “No hay dinero, eso cuesta mucho, no entiendes que no se puede” Y fue así que nos acostumbramos a anhelar bajo,  nos acostumbramos a resignarnos y bajar la cabeza. Nos acostumbramos a que alguien más allá de nuestro ser, tenía el poder de decisión en nuestras vidas. A muchos niños “esa respuesta” tan común como extraña, nos quedó grabada como una marca a fuego y seguimos repitiéndola a nuestros hijos, como un arlequín repite su rutina diaria en el escenario.

A otros “esa respuesta” se transformó en una batalla a ganar día a día, trabajando más de la cuenta, acumulando dinero, bienes, responsabilidades, estatus, para tener a mano “la respuesta favorable, para nuestra futura prole”. Algunos nunca pudimos perdonar esa experiencia y decidimos entregarnos al mar del rencor, envueltos en llamas de odio, matando a nuestro niño interior muy tempranamente. Para otros esa respuesta nunca llegó a los oídos, nunca aceptamos que no había suficiente; solo veíamos lo que llegaba en esa tan especial ocasión, con deleite, con asombro y agradecimiento, aunque esto no fuera exactamente lo que soñábamos. Se acerca el día de Acción de Gracias, ¿Por que vamos a agradecer en ese día tan especial? ¿Cuantos regalos hemos recibido durante este año? ¿Hicimos la cuenta? Ya no somos niños, ahora, ya mayores, muchos de nosotros aun no sabemos que podemos dejar de repetir, como marmotas, lo que alguna vez escuchamos. Muchos aun no sabemos que el trabajo arduo no trae la abundancia, si no que la abundancia se crea primeramente adentro nuestro, sintiéndola en cada célula de nuestro ser. Muchos de nosotros aun no sabemos que podemos “desear” algo especial. No hemos aprendido a dejar de lado el rencor y el desaliento por no tener lo que pensamos, doloridos, que nos merecemos. Nos mantenemos fijos en lo que aun no recibimos y seguimos viendo el vaso vacío a la mitad.

Seguimos pensando que el mundo nos debe, que nos han mal nutrido, que es culpa de otros y no nuestra. Muchos de nosotros solo esperamos que llegue lo que llegue y lo aceptamos con aceptación y regocijo, aunque no sea lo que estuvimos soñando; sabemos en el fondo, que es lo más adecuado en este preciso momento.  De niños dábamos gracias por lo menos en esas cuatro o más ocasiones, si teníamos la pureza de ver y valorar lo poco o mucho que llegaba a nuestras vidas. La mayoría de nosotros, no hemos cambiado mucho en todos estos años. Seguimos con la misma política de vida de aquellos días, aunque ésta no nos esté brindando los resultados adecuados. Seguimos culpando, reprochando, llorando. Es hora que aprendamos a dar gracias más de cuatro veces al año. Es hora de que aprendamos a ver los regalos que recibimos diariamente en nuestras vidas y no sólo en contadas ocasiones. Es hora de que entendamos que no hay límites para la imaginación, que todo es posible si practicamos el soñar despiertos. Es hora que tomemos el control de nuestras vidas y dejemos de depositarlo en manos de otros: el patrón, el gobierno, nuestra pareja, nuestros miedos, nuestra falta de diseñar en nuestra mente el futuro con el que muy de vez en cuando soñamos. Es más fácil tirarse a mirar tele, que sentarse y escribir las metas a seguir para obtener todo aquello con lo que estamos enfatuados. Es hora de contar una a una todas las bendiciones que hemos recibido este año y en los anteriores. Es hora de crecer como seres humanos e irradiar gratitud y alegría constante, borrando de nuestra mente las amarguras del pasado.  Hagamos borrón y cuenta nueva. Nuestra vida puede comenzar a nuevo hoy mismo, en este preciso instante. Ahora, ya siendo mayores, sabemos que nuestra alegría no depende de otros, solo depende de nuestro optimismo ante la vida y nuestra constante gratitud por ella.

¡Feliz Día de Acción de Gracias!

Mónica Elena
Copyright © 2010 by www.MónicaElena.com
Todos los derechos reservados

Dejar comentario

Los campos con asterisco(*) son requeridos.

Banner
Banner
Banner