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Jueves, 20 Octubre 2016 00:46

Constructivismo, teología y cultura

  Por Marcos Torres
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Los 12 de octubre se conmemora el “Descubrimiento de América”, efeméride cada vez más controvertida por importantes sectores de las poblaciones del Sacro Continente.

Las reivindicaciones de los Pueblos Originales y de sus simpatizantes se empiezan a tomar en consideración, como lo evidencia, entre otras cosas, que 8 ciudades en USA le hayan cambiado el nombre a la jornada, de “Columbus Day” a “Indigenous People’s Day”, y si bien estos pueblos más necesitan de leyes y políticas que protejan sus derechos, territorios, identidad y cultura, es alentador que algo cambie.

En mi entender, 1492 marca un hito en la historia mundial, tanto por ser el inicio de la globalización como de la Era Moderna, con las grandes transformaciones que la caracterizan: ecológicas, demográficas, culturales, geopolíticas, sociales, económicas y políticas.

Está comprobado que Colón no “descubrió América”, y que lo que si hizo fue iniciar los procesos de invasión, expoliación y genocidio que han durado desde entonces hasta ahora.

Este continente fue visitado a lo largo de los siglos por navegantes de diversas procedencias, como claramente lo demostrase el Prof. Dick Edgar Ibarra Grasso, en su libro “ Los hombres barbados en la América Precolombina: razas indígenas americanas”, ed.Kier,1997, Bs.As., así como en otras importantes obras de su autoría.

Los círculos académicos de USA y Europa señalan que la presencia de los vikingos en América del Norte está documentada y arqueológicamente comprobada, como también lo está la de navegantes asiáticos.

Hay evidencias suficientes para considerar una presencia africana anterior a Colón, pero los especialistas entienden que aún no se han encontrado pruebas irrefutables de ello.

En nuestro medio, el profesor Don Raúl Campa Soler, en su artículo “Difusionismo y navegación”, publicado en el “Suplemento Cultural de El Día”, del 9-V-1965, documentó su hallazgo de las “urnas chimenea” en la Isla de la Tolita, Ecuador, y propuso que hay un claro parentesco entre las misma y las producidas durante el período Jomon II en Japón.

La historia del Constructivismo torresgarcíano está inextricablemente ligada al desarrollo del interés por las culturas precolombinas en nuestro medio, lo cual se materializó en obras de arte, actividades culturales y museísticas, así como en el interés por coleccionar artefactos producidos por dichas culturas.

El Maestro Torres García reitera su apreciación del arte precolombino como expresión magistral del Arte Universal y esto es extensamente considerado en su muy importante texto “Metafísica de la Prehistoria Indoamericana”, Montevideo,1939.

Los discípulos directos y los continuadores de su enseñanza siguieron esa orientación, como se evidenció en la exposición organizada por miembros del Taller Torres - García , “Arte del Ecuador Precolombino”, en la década del sesenta, curada por el Prof. Campa, en la cual se afirma que esas culturas producían arte, valorizado así la humanidad de los Pueblos Originales.

A fines de la década del cincuenta, Don Francisco Matto, con la asistencia técnica del Prof. Campa , establece una institución dedicada al estudio y difusión de las culturas precolombinas, el “Museo de Arte Precolombino, Colección Francisco Matto”, primero dedicado a esta especialidad en Uruguay.

La importancia de señalar esto, está en que en la afirmación del valor del arte precolombino, por parte del Maestro Torres-García, es parte de una visión más amplia.

El arte es un elemento representativo de una cultura, y en este caso, de un conjunto de culturas, cuyos principios se aspira a integrar y continuar, por considerarlos vitales para cultivar la armonía con la naturaleza y también para promover la unidad de los pueblos del Sacro Continente.

El Maestro declara, en la obra mencionada, que él llegó de modo independiente, a ciertas conclusiones que le permitieron encontrar elementos comunes entre su visión y los principios generales de los Pueblos Originales, algo que yo califico como “afinidad teológica”.

El robusto sentido de la realidad del Maestro y su “afinidad teológica” , lo motivaron en la aspiración a construir un arte arraigado en los elementos básicos en común con el de los Pueblos Originales, y por ende, a visualizar una cultura que, teniendo fundamentos comunes con estos, los acepte, respete y apoye en sus derechos, apreciando sus tradiciones, lenguaje, cultura, territorios y valores.

En mi observación, es vital fundamentar un desarrollo cultural panamericano en la dirección señalada por el Maestro, pues ésta además de ser espiritualmente sana, es moralmente justa y pragmáticamente muy necesaria, ya que hasta el presente, los Pueblos Originales son quienes han sabido vivir en el Sacro Continente .

Durante su milenaria trayectoria, en su mayoría, estos pueblos, a diferencia de quienes llegamos tras 1492, vivieron en sana armonía con su entorno, y el contraste es tremendo, si consideramos que en menos de 400 años, por agencia humana, el continente pasó de ser un territorio ecológicamente sano a ser un área en severa crisis ambiental, cuya gravedad a contribuido a una situación de emergencia ecológica planetaria.

La reflexión sobre los hechos mencionados nos señala que además de la brutalidad característica de nuestra especie, han intervenido otros factores para producir tan catastróficos resultados en tan corto tiempo.

La constelación de atrocidades cometidas en poco difiere de las cometidas en otras tierras y épocas , pero la gran diferencia está en la extensión, profundidad y gravedad del daño incurrido al medio ambiente del que todos dependemos y que puede resumirse como “cortar la rama sobre la que se esta sentado”.

Esa incomparable destrucción se produce a partir del S. XVIII, en el cual se imponen los paradigmas de la Era Moderna, con sus ergologias, dinámicas geopolíticas, demográficas, culturales y socio-político-económicas.

La Era Moderna surge en Europa, en el horizonte cultural del Mar del Norte y del Canal de la Mancha.

La visión “moderna” impuesta por los poderes que la adoptan es muy opuesta tanto a la del horizonte mediterráneo como a la de los Pueblos Originales del Sacro Continente , y su irrupción y violenta expansión ha perjudicado profundamente a ambos.

En los próximos artículos consideraremos los eventos acaecidos en el Sacro Continente a partir de 1492 hasta el presente, desde los referentes constructivistas.

Marcos Torres-Andrada.
Hierofante Fundador.
Iglesia del Culto Solar de las 16 Naciones.

 

 

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