JUNIO 2008

Tras Histórica Goleada Renace la Esperanza Celeste

Para Banda Oriental, Desde Montevideo Uruguay

Por Dr. Jorge W. Moreira

 

Diego Forlan

El día 17 de Junio del corriente, comenzando a las 19 horas, con un clima templado y sin viento, con un público que no colmaba las gradas, el Estadio Centenario de Montevideo vivió una jornada histórica cuando la selección celeste derrotó a su equivalente peruana por 6 goles a 0. Con un clima totalmente diferente al vivido unos días antes, el 14 del corriente, cuando a estadio lleno pero con mucho frío y viento, la celeste empató a 1 gol con la selección de Venezuela resignando dos puntos muy importantes, la concurrencia apoyó y disfrutó esta vez de un show de goles sin precedente en las jornadas clasificatorias para la copa mundial FIFA de Sudáfrica. En efecto, el clima templado primó, y en la cancha primaron las ganas de jugar, el buen juego colectivo, y las ansias de ganar. Si bien al principio no se notó la gran diferencia que al final resultó justificadamente en tan abultada goleada, a partir del primer gol de Diego Forlán, la selección uruguaya encendió los motores, y luego del segundo gol del mismo Forlán, y la expulsión del centrodelantero peruano  Pablo Guerrero a los 35 minutos por insultar al juez, la diferencia entre ambos equipos se agrandó. El equipo uruguayo, en lugar de enfriar el partido y asegurar una victoria que ya parecía inexpugnable, ya que el equipo peruano era deficiente tanto técnica como físicamente, siguió creciendo en su juego colectivo, y en su agresividad individual, de tal modo que aún en las postrimerías del match, Sebastián “el loco” Abreu, recién ingresado, selló la noche celeste consiguiendo anotar el sexto gol celeste. Fue una gran satisfacción haber podido presenciar el encuentro en representación de BANDA ORIENTAL, y poder trasmitir esa alegría  tan esperada a nuestros

Diego Forlán convirtió 3 de los 6 goles que hicieron posible el triunfo de Uruguay ante Perú.

Nascar: Una experiencia imperdible

Por: Víctor González

Entrevista exclusiva con Juan Pablo Montoya (foto_Richard_Shiro-AP).

Todo era ambiente automovilístico, los puestos de venta de gorras de los equipos y la cantidad de automóviles nos decían que estábamos acercándonos a nuestro destino, el circuito de Darlington en Carolina del Sur, donde esa noche se disputaría la gran serie Sprint de Nascar. El olor particular de los neumáticos contra el piso de la pista ya lo confirmaba, inclusive el sonido ensordecedor de algunos carros que se encontraban realizando pruebas de clasificación fueron la confirmación, la inmensa edificación que pertenece a una de las entradas del autódromo ya estaba ahí. Allí entraríamos con todo el equipo de Banda Oriental a descubrir el fantástico mundo de Nascar, una competencia automovilística que se roba la atención de los americanos que concurren en masa y desvela a los hispanos que no la conocen al punto de pensar ¿que tendrá la Nascar que un corredor como Juan Pablo Montoya eligió esta categoría y lo hizo dejar la formula1? En esta nota exclusiva de Banda Oriental  vamos a tratar de mostrar.

Un poco de Historia

No había una relación más conflictiva en NASCAR que la que mantenían Darlington Raceway y el hombre que lo construyó. Cuando Harold Brasington pasaba de visita, estacionaba su camión en la raya divisoria de la autopista adyacente de cuatro carriles, como si tuviera cuidado de no entrometerse. Traía sus propias entradas. Ocasionalmente se subía a su Buick, conducía a través del túnel para encontrarse con algunos veteranos pilotos que recordaba afectuosamente y volvía a su casa para ver la carrera. Había construído este lugar a su manera y con su propia visión, visitando clubes cívicos en busca de capital, enfrentando críticas por parte de su propio predicador por usar la máquina excavadora los domingos. Era 1933 cuando Brasington visitó Indianápolis Motor Speedway,  regresó convencido de que podía construir un gran circuito similar en su propia ciudad. Le llevó años, pero eventualmente hizo eso mismo, luchando por la tierra, sacando la forma de huevo del óvalo de un campo de maní, construyendo la pista que en 1950 sería escenario del primer evento a 500 millas de NASCAR. “El hombre tenía una visión que era incomprensible para cualquier otra persona en esta tierra”, dijo Harold King, un residente de toda la vida de Darlington y directivo de la pista, ningún otro pionero de este deporte es tan poco reconocido como Brasington, quien también construyó North Carolina Speedway en Rockingham y otras tantas pistas más pequeñas. Brasington murió hace 12 años a la edad de 86 .

Momento del himno al comienzo de la carrera.

Darlington Raceway actual

Solamente al acercarse uno ya puede ver la organización de lo que es la fórmula NASCAR y la forma de trabajo que tienen, lo cual no dejan detalle para atrás y no hay nunca mal entendidos de ninguna índole. Ya dentro de las instalaciones de esta colosal pista de carrera, comienza el submundo del que seguramente mucha gente no conoce pero que gustaría  hacerlo, el óvalo central repleto totalmente de buses convertidos en casas rodantes donde la cordialidad y la amabilidad para con la gente en general, es al máximo. Reuniones familiares, entre vecinos y grandes parrilleros que amenizaban los días en que se desarrollarían las carreras, que en este caso fueron viernes y sábado, donde la música, las banderas y todo el ambiente de fiesta se veía a todo momento. Según pudimos investigar, los espacios donde estacionan sus vehículos para acampar, son lugares muy caros pero que como dicen en este tipo de competencias, todo lo que tenga un punto estratégico es publicidad y la publicidad se vende, en muchas ocasiones las compañías les pintan los buses con sus colores y su publicidad inclusive los techos, les pagan el dinero que eventualmente sale la renta del espacio. Son estrategias por que para donde nos moviéramos había una cámara de televisión inclusive en el cielo con esa panorámica que da el inmenso Zeppelin que se instala sobre la pista.

Los Pits y Garajes

Banda Oriental como medio autorizado e invitado especialmente, tuvo acceso a los pits y garajes, donde se cocina todo lo que es estrategia y trabajos en los coches que van a competir. Nunca vimos menos de 8 personas trabajando en cada carro y todos haciéndolo con una coordinación asombrosa ya que en torno al carro no hay seguramente lugar para tanta gente. Ahí se comparte tal vez la charla entre los pilotos con los jefes de mecánicos, con los dueños de equipos tratando de finiquitar los detalles de la máquina que los va representar en la carrera. Para los pits, también el asombro de todos al trabajo que realizan ya en la misma carrera, donde en pequeños estandartes se sientan los jefes de equipo, mecánicos e ingenieros a ir revisando vuelta por vuelta la carrera manteniendo una comunicación fluida con el piloto. Y el capitulo especial, para los que se encargan de la paradas del vehiculo que se mantienen simulando la tarea que les toca ante cada parada para poder responder con mayor eficacia, revisar la mecánica del carro, cambiar las 4 llantas y recargar combustible en un promedio de 15 segundos. Juan Pablo Montoya, “Muy buenos recuerdos de Gonzalo Rodríguez” En esta recorrida que hiciera Banda Oriental en el autódromo de Darlington nos encontramos con uno de los referentes del automovilismo hispano en este mundo, casi Americano solamente, como lo es el gran corredor colombiano, Juan Pablo Montoya el cual antes de su carrera nos comentó en forma exclusiva (ya que ningún otro medio, ni hispano ni americano, logró entrevistarlo) al respecto de varios aspectos de su cambio de la Fórmula 1 a la Fórmula Nascar; la Fórmula 1 de los americanos como le dicen.

El recuerdo para el “Gonchi”

“La verdad Gonzalo era un gran amigo mío y una gran persona”, nos dice Juan Pablo Montoya, recordando al joven corredor uruguayo que falleciera en un circuito de la formula Indy hace algunos años. “Sentí mucho lo que le pasó y traté de ayudar mucho a la fundación de ellos al principio”, continuó el corredor colombiano, “y tengo una muy buena memoria de él”. Hablando de Gonzalo “ Gonchi” Rodríguez queremos destacar que el 3 de Junio pasado la Cámara de Representantes rindió homenaje al desaparecido corredor, poniendo su nombre a la Escuela No. 138 de Carmelo Dpto. de Colonia y dependiente del Consejo de Educación Primaria. Dicha escuela llevará el nombre de Gonzalo “Gonchi” Rodríguez. La fundación que lleva su nombre ayuda a niños necesitados y está liderada por su hermana. Con respecto al cambio de formula 1 a NASCAR nos dijo que, “la NASCAR me trata muy bien y estoy bien contento de estar aquí, el deporte, la gradería es increíble”, agregando que “no lo cambiaría por nada” Consultado si  este es el cambio que esperaba este corredor o tendría tal vez otros objetivos, el colombiano nos dijo que, “esto es lo que estaba buscando, carreras donde pasaran cosas, donde se sienta uno corriendo de verdad, la verdad, esto es”. Comparando rápidamente la NASCAR con la Fórmula1, Montoya nos dijo que “verdaderamente vamos tan rápido o más que en Fórmula 1 en las rectas, las velocidades promedio son muy altas”, continúa el corredor, agregando que los fanáticos y toda la gente de NASCAR es increíble, “como lo tratan a uno, como lo cuidan “es mucho más relajado y es mucho más de conectar con el fanático y eso para los corredores es muy importante”. Por supuesto que para un colombiano como Juan Pablo Montoya, hablar de su país es muy importante, “estoy muy orgulloso de ser colombiano e intento tener el nombre en alto de Colombia y de la comunidad latina”, culminó el corredor. Una experiencia en esta visita más que interesante y pintoresca de un mundo que muchos vemos por televisión y del cual somos fanáticos realizada por Banda Oriental, pero que tal vez pocos conozcamos desde adentro, el mundo de la fórmula NASCAR.

 

 

 


 
 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
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