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AGOSTO
2008
El retorno de los
inmigrantes
“Se olvida las que pasaba, antes de irse para allá
(Los Olímpicos-Jaime
Roos)
Por: Dr. Jorge W.
Moreira

Vista
parcial de Montevideo.
Para quienes
emigramos hacia este país, a lo largo de las últimas dos, tres,
cuatro décadas, sobre todo desde los distintos países de
Hispanoamérica, con cuyas comunidades estamos más relacionados,
para quienes nos radicamos en este país y establecimos aquí
grupos de relaciones, amistades, y aún familias, una de las
constantes y recurrentes experiencias de vida, es el
retorno de los inmigrantes a sus países de origen.
No solo muchos de nosotros pensamos con
alguna frecuencia (algunos lo hacen todo el tiempo) en el
regreso, sino que muchos de nuestros amigos y familiares lo
han hecho. El resultado de esas
experiencias han sido variada, y probablemente en la mayoría
de los casos la reinsersión en el país de origen ha sido
difícil. Creemos que en la mayoría de los casos, la gente en
edad de trabajo que retorna a nuestros países al cabo de un
tiempo se desanima de su proyecto inicial y regresa a los
Estados Unidos. Hay sin embargo
dos fenómenos que crean circunstancias nuevas que hacen más
viable el regreso de los emigrantes a sus países de origen.
Por un lado la situación económica de crisis que vive este
país, donde mucha gente, debido a la pérdida de su trabajo o
reducción de sus ingresos, sufre serios problemas económicos.
Ello, unido a la mejora de las economías de muchos países
latinoamericanos, hacen que el regreso sea mas factible. Por
otro lado, el hecho de que el paso del tiempo a puesto a
muchos de estos inmigrantes en edad de jubilarse. En muchos
casos, los ingresos a recibir por jubilación y otros
beneficios generados facilitan, desde el punto de vista
económico, el retorno y la radicación en sus países de origen.
Este fenómeno en épocas recientes se ha extendido no solo a
inmigrantes extranjeros que regresan a sus países, sino
también a muchos norteamericanos que luego de jubilarse se
radican en Latinoamérica, en diversos países, desde Uruguay
hasta México, pasando por Costa Rica entre otros varios.
Estados Unidos, ha de alguna manera
facilitado esta movida, y los ciudadanos norteamericanos (incluso
los nacidos en Latinoamérica), tienen numerosas formas de
apoyo en los consulados norteamericanos ubicados en los países
donde eligen radicarse. Así el consulado gestiona el cobro y
entrega de los haberes jubilatorios, les ayuda con cuestiones
impositivas y en situaciones de emergencia y documentos, y con
otras formas de apoyo. En nuestro
caso particular, el Uruguay, el gobierno acaba de aprobar una
ley, llamada Ley del Retorno, que igualmente facilita de
distintas maneras el regreso de los uruguayos que en gran
número viven en otros países y a quienes el Uruguay quiere
recuperar. Como el retorno en general no es obligatorio (salvo
por ejemplo en casos de deportaciones o extradiciones), esta
nueva ley, así como tantas otras leyes y reglamentos
preexistentes, facilitan las condiciones, sobre todo
materiales y económicas, en las que los uruguayos han de
regresar y reinsertarse en su país.
No nos referimos a los términos de dicha
ley, cuyo texto puede el lector obtener en la versión digital
de este periódico, www.bandaoriental.net, excepto para
felicitar al gobierno, y a todos los gobiernos que siguen el
mismo camino, al facilitar el retorno de sus emigrantes.
Si bien hay
personas que se mueven por el mundo con gran facilidad y
naturalidad, y emigran y se reinsertan con éxito en otros
lugares, creemos que a la mayoría de las personas les cuesta
mucho alejarse de sus familias, de sus amigos, de los lugares
y referencias comunes. Creemos también que en muchos casos esa
nostalgia no es fácil de superar, y por ello, aún después del
paso de los años, mucha gente aún sigue soñando con el retorno.
Quienes regresan, enfrentan una re-adaptación
que no será fácil. No solo la vida en nuestros países siempre
fue diferente a la vida en este país, sino que para muchos de
nosotros, los recuerdos de nuestra niñez, o juventud, no se
reflejan en la realidad de hoy, y nuestros países, en general,
son distintos a los que dejamos al emigrar.
Aún así, afortunado es quien puede
regresar porque, por lo menos, está cumpliendo un sueño y
convirtiéndolo en realidad. |
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