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AGOSTO
2010
Política y Demagogia

En los
Estados Unidos de América, en 1868, el haber nacido en este
país por si solo no confería a una persona la ciudadanía
norteamericana. En una época en que se estaba luchando con el
flagelo de la esclavitud (donde los esclavos eran considerados
bienes materiales sin derechos y sus hijos eran un fruto
perteneciente al propietario de la madre). Se necesito una
enmienda a la constitución de este país (la Enmienda No. 14)
para establecer un remedio que para la época fue
revolucionario, siendo aún parcial. La Enmienda 14 estableció
que los hijos de los esclavos liberados eran ciudadanos de los
Estados Unidos. Se consagro así lo que se conoce como “Jus
soli”, o sea el concepto de que una persona que nace en un
país es por naturaleza, ciudadano de ese país, y en este caso,
de los Estados unidos. La Suprema Corte, las muy pocas veces
que debió implementar esa enmienda, confirmó que el lenguaje
de la misma es claro y que los niños nacidos en este país
tienen por derecho propio, la ciudadanía norteamericana. Sin
embargo, en medio de esta reciente y creciente ola de
sentimientos anti-inmigratorios, el Senador Republicano de
Carolina del Sur, Lindsey Graham, hablando por la conservadora
cadena televisiva Fox, propuso que es un error permitir que
los hijos de extranjeros indocumentados que nacen en este país
reciban la ciudadanía norteamericana, y que en los hechos,
estos niños deberían seguir la suerte de sus padres y
convertirse en indocumentados a pesar de haber nacido en este
país. Gram. agrega que no se puede permitir que la gente cruce
el río y venga a tener hijos aquí ya que eso crearía un caos
para los Estados Unidos. Y ello, a pesar de que la ley
inmigratoria es clara y esos niños no podrán “Pedir” a sus
padres indocumentados (y de ese modo permitirles obtener su
estatus de residente permanente) hasta que cumplan los 21 años.
Existen, eso sí, aproximadamente 4 millones de niños menores
de 21 años, que tienen al menos a uno de sus padres en
condición de indocumentado, según una estadística del Centro
Hispano Pew de Washington DC, y la mayoría de ellos son parte
de familias que han vivido aquí durante muchos años, y que
generalmente incluyen entre los miembros a inmigrantes
documentados e indocumentados. Hay un consenso en la comunidad
de los abogados que quitarle o restringirle a los niños
nacidos en este país de padres ilegales el derecho a la
ciudadanía, solo se podría lograr con una reforma
constitucional y tanto el senador Gram. como el resto de los
políticos republicanos que apoyan esta propuesta saben que es
prácticamente imposible que dicha enmienda pueda ser aprobada.
Creemos entonces que tanto el senador Graham. de Carolina del
Sur, como el senador McCain de Arizona, que luego de haber
apoyado inicialmente proyectos de reforma inmigratoria, ahora
se han convertido en propulsores de medidas anti-inmigrantes,
actúan en esto solo por demagogia política, Están apoyando
reformas anti-inmigrantes a sabiendas de que entre sus
votantes, republicanos conservadores, no existe ninguna
simpatía ni ningún apoyo a las causas a favor de los
indocumentados y aún sabiendo que sus propuestas no tienen
ninguna probabilidad de aprobación, aún así las predican con
el único objeto de conseguir votos. Políticos al fin,
demagogos, e insensibles al sufrimiento de millones de
personas cuyo único objetivo al venir a este país fue buscar
un futuro mejor para sus familias.
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