APRIL 2008

JORGE LUIS JURE ARNOLETTI

Diplomático y Humanista:

“No existe alegría más  grande que la de ser útil.”

Por: Solveig Gurgitano

Doctor en Diplomacia, egresado de la Facultad de Derecho de Uruguay. En EEUU fue cónsul de distrito en NY en el período 1982-1987. Se desempeña en la actualidad como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en el Líbano y Chipre, antes estuvo destacado en Londres y en París.

 

Que le estará diciendo Jorge Jure al Rey de España?, que lo saluda con la misma simpatía con que trata a sus amigos, a los "muchachos de barrio".

Jorge Jure se lleva la Banda Oriental por méritos múltiples y fue elegido entrevistado del mes en nuestro aniversario por su personalidad y constante apoyo, aún a la distancia, a la labor cumplida por nuestro periódico. Son tantos los nombres, tantas las evocaciones, tantos los recuerdos, que nuestro entrevistado quedó exhausto de retroceder en el tiempo y ejercitar tanto la memoria.  Siempre orgulloso, siempre feliz de presentar a sus compatriotas en tierras lejanas,  “sacando pecho” –según expresión propia- por la valía de todos ellos. Tan extensa como esta nota es la lista de amigos, conocidos, artesanos, escritores, pintores, escultores, gerentes, cónsules y seres anónimos, gente de pueblo, que el recuerda de su estadía diplomática en EEUU que haría necesaria otra nota sólo para incluiílos a todos. El espacio, como el tiempo para los medios de comunicación es tirano, pero doy testimonio y fe de que el los recordó (emocionado) a todos.

 

Jorge Jure y Julia Moreira, presentes en la inauguración
de la estatua de Artigas en Manhattan.

Datos biogrAficos

“Nací en 1955, me crié en el barrio La Blanqueada, entre Centenario y Garibaldi”. De antepasados libaneses por el lado paterno, creció junto a su madre, su tía y su abuela, figuras que fueron apoyo y guía tanto para el como para su hermana Maria Noel.  “Mi padre fue comerciante, buen mozo y excelente bailarín de tangos un hombre, muy respetado y querido que murió muy joven”. “Con mi hermana y amigos pasábamos corriendo todo el día, o andando en bicicleta, entrábamos al Estadio minutos antes de terminar un partido y recorríamos el Parque de los Aliados del cual no había rincón o escondite que no conociéramos, así como  sus juegos y estatuas  en las que obligábamos a bañarse a nuestro perro cuando lo sacábamos a pasear.

En el día de la inauguración de la estatua de Artigas, en
Manhattan, con la Comisión 25 de Agosto en pleno ( de izq. a der.): Rosa Melky, Luis Ríos, Mariela y Winter Pascale, Cónsul de Distrito Dra. Beatriz Nuñez, Juan Melky, Maria Tur, Esmeralda Ramos y Dr. Jorge Jure.

 

Su vocaciOn, su carrera consular

Sí los cónsules, como los marinos, no olvidan jamás un puerto o destino, en el caso del Dr. Jorge Jure fue EEUU el lugar donde ancló en función diplomática y que se ha quedado instalado por siempre en su corazón. “Fue allí, en mi rol de cónsul de distrito, que aprendí a asesorar, a priorizar y a ser de utilidad”. “Lo que me llevó a elegir la carrera diplomática fue mi gusto por los viajes y la atracción que ejercían en mi “los mundos anchos, ajenos y diferentes”, sumando a un cariño o sentimiento muy marcado por la gente nuestra, la sincera y generosa gente uruguaya”. Durante su período en USA editó un boletín mensual de “Actividades uruguayas” y fundó con la Comisión 25 de Agosto la “Semana uruguaya”, de la que recuerda una exposición de grabados en papel de Rimer Cardillo, donde los uruguayos “tomaron por asalto el consulado alarmando a los porteros del edificio”, evoca Jorge.  Recorrió ferias, museos, universidades en su período consular en EEUU, “todas manifestaciones en las que queríamos ver el nombre de Uruguay”. Esa interrelación tan intensa y dinámica marcó también su futuro, como el mismo lo dice: “En cada encuentro de emigrantes que se ha realizado en Uruguay, siempre he procurado estar junto a los de EEUU”. Continúa reflexionando: “Aprendí a tenerles el más profundo respeto y admiración, porque supieron abrirse camino en una sociedad distinta y muy competitiva y aun así dedicaron su tiempo y su talento a nuestro país.  “No fuí yo como diplomático: fueron ellos, como colectividad y a través de sus actos, de sus actividades los mejores representantes, fueron ellos quienes pusieron en el mapa a Uruguay y mostraron sus credenciales, con educación y cultura”. “La emigración uruguaya en EEUU es un microcosmos del Uruguay que se caracteriza por su dedicación al trabajo, su entusiasmo por el deporte y la cultura, su dignidad y su amistad con el resto de los latinoamericanos”. “Solo en EEUU los uruguayos descubrimos que somos latinos, latinísimos y eso se lo debemos a la convivencia con otras comunidades”. Conoció todos y cada uno de los clubes de uruguayos que proliferaron en el área (Club Montevideo-Uruguay, en Newark ; Club Uruguay-Cerro, en Orange), equipos de fútbol en Brooklyn, que giraban alrededor de las figuras de Juan y Maria Tur, Pocho Perdomo y otros.

Una época floreciente, evoca, de parrilladas y panaderías en Queens y Elizabeth. Teníamos una colectividad integrada por muchos profesionales: médicos, abogados, dentistas, funcionarios de la ONU, y un pujante Banco República, con el liderazgo del Cr. Walter Calgano. Se maravilla recordando el grupo Trasfoguero, dirigido por la pareja Parodi, y exclama asombrado: “viajaron por el Este llevando un pericón formado hasta de 16 parejas!.  Recuerda la gira de la actriz Estela Castro por 15 universidades, la amistad y cariño que acompañaban la llegada y actuaciones de Lagrimas Ríos y Olga Delgrossi y su relación entrañable con Maria Tur con la que llevó adelante tantos proyectos. “Cuando cerró el Club Montevideo-Uruguay, la tristeza fue seguido por una alegría: abrió la escuela José Pedro Varela en Jackson Heights. Más tarde sería la escuela Artigas-Washington, en Elizabeth, y posteriormente la iniciativa educativa en Orange (NJ) con la escuela Uruguay-USA. Escuelas donde, sábado a sábado, los chicos aprendían español e historia hispanoamericana.

En el Desfile de la Hispanidad (1985), dos Jorges (Jure y Moreira).
El paso del tiempo (tan implacable en algunos aspectos), ha fortalecido la amistad de los dos profesionales.

 

Algunas anEcdotas: El lanzallamas y La Cumparsita

1982, mi primer desfile de la hispanidad, el fuego nos llevó corriendo, se había integrado a nuestra comitiva un lanzallamas uruguayo y a los que íbamos adelante nos corrían las llamas, hasta que por fin decidimos que marchara al frente, apurando a la delegación que creo era la de Perú. La representación uruguaya tenía una hermosa carroza en la cual iba Olguita Delgrossi, sabíamos que el canal 41 le iba a conceder una entrevista que seria muy breve, una pregunta, un minuto, “porque el tiempo es oro” en televisión. Entonces le dije a Olga: “Aprovechá para que te escuchen por TV y canta, sin responder a lo que te pregunten”. Llegó el momento, el periodista pidiendo un saludo y ella: “Si supieras, que aún dentro de mi alma…”

Jorge Jure en un acto en la histórica Esc. Artigas-Washington, en
Elizabeth, New Jersey.

Una fiesta “de mi flor”.

Llega la democracia en Uruguay y en un inolvidable 1985 recibimos la visita del Pres. Julio Ma. Sanguinetti y su comitiva. Fue en  Queens, esperábamos 1000 personas y llegaron como 2.000 al grito de “Uruguay, Uruguay”. En esa ocasión fuí maestro de ceremonias (“supongo que por mi voz de micrófono”, aclara Jorge), la fiesta termino con un Pericón nacional de 20 parejas y cuando Guzmán Parodi gritó ‘Viva la patria’, el estruendo de la gente, de pie, sonó como une abrazo fraterno. Y como un marino inquieto siempre regresa a visitar familiares y amigos, los que tampoco lo olvidan. Algunas  veces como invitado especial de la colectividad uruguaya como fueron los festejos del 25 de Agosto, en 1988, en  Queens: “Un gesto de aprecio que no olvidaré y agradeceré mientras viva”. En  1997, para la inauguración de la estatua de Artigas en la Avda de las Americas, en New York, culminación de un largo periplo de 12 años que fueron según sus palabras: “de sangre, sudor y lagrimas”. “ Entre 1985 y 1987 conseguimos la estatua, el granito y el lugar para emplazar el monumento, innumerables fueron los trámites y contactos que realizamos;  la labor fue continuada y concluida por la Comisión 25 de Agosto”.

EvocaciOn de Jorge y Julia Moreira

 

Es muy difícil separar su carácter de representante oficial de nuestro país, de él como persona. Como funcionario siempre entregó más de lo que la función en si requería: sin lugar a dudas vive para su trabajo y todos así lo reconocen.

No queremos hacer comparaciones con otros delegados diplomáticos porque creemos que  en general Uruguay debe estar orgulloso de los funcionarios que envía al exterior, que muchas veces en circunstancias difíciles realizan tareas de representación del país, al mismo tiempo que de nexo de Uruguay con las comunidades fuera del mismo. El reconocimiento profesional a su trabajo está dado por su brillante carrera que lo ha llevado a representar a nuestro país en lugares cruciales (Nueva York, Paris, Londres) y ahora como embajador, uno de los cargos más importantes de la carrera diplomática.

No obstante, la presencia más profunda y más marcada de Jorge Jure es como amigo, el compartir no sólo momentos de trabajo sino los momentos familiares, los momentos de distensión: un cumpleaños, un casamiento, un asado en nuestra casa o en la suya, o en la de algún amigo en común de los tantos que nos son mutuos. Jorge es extremadamente sociable y está en su medio natural tanto frente al Rey de España como ante un “uruguayo de barrio”, como somos la  mayoría de nosotros, y nos gusta creer, que el disfruta en ambos casos por igual. Le deseamos siempre lo mejor.. 

 

Jorge Jure junto a las dos guías de toda su vida: su madre Iris y
su tía Alba, sonrientes junto a Yolanda Moreira, pionera de la
colectividad uruguaya en USA.

 

EvocaciOn del

Cr. Walter Calcagno

Jorge Jure es un brillante representante de la diplomacia de nuestro país y en el aspecto particular es un excelente amigo. De su época como cónsul de distrito en New York puedo mencionar que  trabajaba de manera coordinada con las organizaciones uruguayas a las que apoyó siempre. Estaba presente en todos los actos, desfiles y celebraciones, lo recuerdo -por ejemplo- entregando una copa después de un partido de fútbol. Sabía mantener una excelente relación con otras comunidades de las que se ganaba su adhesión y simpatía, lo que quedó plasmado al final de su gestión con una despedida donde lo agasajaron representantes de diferentes colectividades y grupos sociales.

Tuve oportunidad de visitarlo en Londres, lo acompañé en sus recorridos oficiales que muchas veces iban más allá de la gran urbe, y lo llevaban en función diplomática a lugares o barrios apartados. Me viene a la memoria una fiesta de Navidad que organizó en mi casa en complicidad con mi esposa, hacía poco más de un año que habíamos llegado a vivir a EEUU, no terminaba de entrar gente, llegaban con ollas repletas de comida:  el feliz y yo asombrado,  hasta el día de hoy me encuentro con gente que me evoca aquella reunión. Se que ahora está destinado en El Líbano, tenemos mi señora y yo la más absoluta certeza que donde él esté, por su personalidad y capacidad, sin duda estará cumpliendo su función de manera extraordinaria.

 

Durante una visita del buque escuela"Capitán Miranda"
a Nueva York, Jorge Jure y un grupo de uruguayos.

 

EvocaciOn de Juan Melky

Si lo tuviera que describir a la manera americana te diré que era una persona que resolvía problemas (‘problem solver’), lejos de crearlos o de complicar situaciones: siempre constructivo, no destructivo. Como cónsul estaba siempre atento a lo que la colectividad necesitaba, a sus reclamos.
Cuando se le presentaba una idea, un proyecto: el nunca hacia ningún tipo de objeciones, todo estaba bien y de inmediato ponía manos a la obra.
Dinámico , practico y sumamente dedicado a su trabajo,  sin problemas de horarios estaba en todas partes y atendía a todos, mas allá de niveles y rangos.
Su  entrega es natural, espontánea,  fruto de una educación recibida que en su caso se nota que fue muy buena.
Apoyó a la ‘Comisión 25 de Agosto’  y estuvo en todas nuestras peripecias con la estatua de Artigas, proyecto al que siempre acompañó. Son muchos los momentos que compartimos con él, y aún después de tantos años sentimos nostalgia por no tenerlo cerca.

 

 

 


 

 

 


 
 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
Lic.Solveig Gurgitano
 
 
 
 
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