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OCTUBRE
2007
Conflicto Uruguayo-Argentino por Botnia
La solución se
anunciaría en Noviembre
Por Néstor Curbelo

La construcción de Botnia, emprendimiento
finlandés para producir celulosa en Fray Bentos, sólo espera
las correspondientes certificaciones del gobierno uruguayo
para comenzar su producción.
Durante su gira por Europa, especialmente en España, el
presidente uruguayo Tabaré Vázquez se mostró optimista, por
primera vez en mucho tiempo, con relación al conflicto que
mantienen Uruguay y Argentina por la instalación de la planta
celulósica Botnia. Idéntico
optimismo manifestaban por esas horas funcionarios de la
presidencia y cancillería argentina. ¿Qué cambió en los
últimos meses que alimente esa confianza en una rápida
solución? En la superficie, poca cosa. En las conversaciones
reservadas entre representantes de los gobiernos rioplatenses,
los avances parecen ser sustanciales.
A esos avances contribuyó
inequívocamente la facilitación emprendida por el rey de
España, Juan Carlos de Borbón, a través del representante de
la corona, embajador Juan Antonio Yáñez Barnuevo.
No obstante el clima positivo a nivel
oficial, corresponde puntualizar que el conflicto está muy
lejos de atemperarse en filas de los asambleístas de
Gualeguaychú, “ambientalistas” para la prensa argentina, meros
“piqueteros” para la prensa uruguaya.
UNA SOLUCIÓN
SILENCIOSA
En
los mentideros periodísticos hace ya meses que se maneja la
versión de que Buenos Aires y Montevideo habían arribado a un
acuerdo. Conviene hacer mención del asunto porque, bien visto,
no carece de gracia. Todo comenzó en julio pasado cuando el
prestigioso periodista argentino Joaquín Morales Solá, en una
de esas tertulias que se forman entre periodistas que aguardan
información sobre un evento, comentó ante colegas uruguayos
que ya se había concertado un acuerdo de salida a la dilatada
discrepancia. Morales Solá, quien se ha ocupado minuciosamente
del conflicto desde su columna en el conservador diario La
Nación, nunca supuso el desenlace que aguardaba a sus
comentarios informales. En efecto, colegas del montevideano
diario El Observador, faltos de noticias, dieron forma de
entrevista a los comentarios de Morales Solá y los publicaron…
bajo forma de entrevista. Como consecuencia de ello, el colega
argentino quedó muy mal parado frente a sus fuentes de la Casa
Rosada. Con urgencia, Morales Solá salió a desmentir a medias
a El Observador indicando que, en realidad, sus comentarios no
eran otra cosa que suposiciones personales.

“Amigos son los amigos a partir de noviembre”.
Quiera Dios y los hombres de buena voluntad que este
conflicto que ha causado tanta discordia entre estos dos
pueblos Hermanos llegue a su fin.
Los presidentes de Uruguay y Argentina
el año pasado en Chile.
No
obstante, la realidad se empeñó en darle la razón a las
“suposiciones personales” de Morales Solá quien, con fecha 2
de septiembre, publicó una columna titulada: “Se encamina la
negociación entre Uruguay y la Argentina”. En esa edición,
reafirma lo que descuidadamente había dejado saber a sus
colegas uruguayos. “Los borradores de la solución ya se están
escribiendo. La Argentina aceptará el monitoreo conjunto de la
planta de Botnia y el gobierno uruguayo postergará hasta fin
de año la autorización para que la fábrica comience a producir.
El rey derrochó optimismo en los últimos días ante Tabaré
Vázquez. No lo podemos decepcionar , dijo el mandatario
uruguayo desde Madrid”, vuelve a afirmar, esta vez
públicamente, el pasado 23 de septiembre.
Como complemento a la solución se maneja
“una fuerte inversión conjunta en la preservación del medio
ambiente y en el turismo en el litoral de Entre Ríos, a lo
largo del río Uruguay. Una línea tendida para aislar a los
activistas ideológicos de la sociedad de Gualeguaychú. Los
gobiernos han estado demasiado tiempo ausentes de Gualeguaychú
y el discurso fue ganado por el fundamentalismo político y
ecológico”. Es más: se afirma que
“funcionarios uruguayos confían que en Chile, (el 18 de
noviembre con motivo de la Cumbre Iberoamericana), se firmará
el acuerdo entre Kirchner y Tabaré Vázquez. Los argentinos
callan”.
EL SILENCIO DE LA
ROSADA
Los
reproches a Morales Solá realizados por altas fuentes del
gobierno argentino, el tramar una solución discreta, tiene por
fondo las próximas elecciones argentinas. El presidente Néstor
Kirchner desea entregar a su esposa, futura presidenta según
todas las encuestas, una casa en orden que le permita
reconstituir la política internacional argentina. El adelantar
un acuerdo con Uruguay aparece como un factor de distorsión si
se tiene en cuenta la beligerancia de los radicalizados
asambleístas de Gualeguaychú. ¿Qué trascendencia tienen estos
grupos radicalizados argentinos en la realidad política? Mucha.
La clase política argentina, en especial el gobierno de
Kirchner, ha demostrado una tal vez excesiva sensibilidad a
este tipo de manifestaciones que se expresan a través de
piquetes de corte de rutas. No se debe olvidar que, al grito
de “que se vayan todos”, el presidente radical De la Rúa debió
abandonar el gobierno apresuradamente y en helicóptero… Por
tanto, y para de momento evitar enfrentamientos entre los
grupos “ambientalistas” más radicalizados y la Gendarmería, es
mejor que Cristina Fernández de Kirchner sea la nueva
inquilina de la Casa Rosada a partir del 28 de octubre. Un mes
más tarde, en Santiago de Chile, ocurrirá el abrazo de
Santiago de Chile, entre Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner.
A la espera del acuerdo público, ambos
gobiernos adoptan precauciones.
Por su lado el Ejecutivo oriental acaba de prohibir la
realización de nuevas manifestaciones argentinas en territorio
uruguayo. Es una manera de garantizar que no se sucedan
incidentes de gravedad que puedan entorpecer o impedir la
solución definitiva. Días atrás, en Fray Bentos, tres
activistas argentinos fueron destratados de hecho y de palabra
por vecinos que, víctimas de los bloqueos, han debido cerrar
sus negocios y enfrentan remates por deudas.
Para
recurrir al lunfardo, argot que hermana a las orillas del
Plata, el gobierno argentino realiza ciertos “aspamentos”:
pidió explicaciones a Uruguay por la prohibición de nuevas
manifestaciones de los “ambientalistas” argentinos en
territorio uruguayo. Pero, más
allá de estas gesticulaciones, una encuesta realizada por el
diario bonaerense La Nación y publicada el 9 de octubre arroja
resultados contundentes: el 52,57% de los encuestados
considera “acertada” la prohibición del gobierno uruguayo,
mientras que 25,12% la evalúa como “entendible”. Sólo el
15,57% de los participantes la considera “desacertada” y una
minoría del 6,74% entiende la medida como “cuestionable”.

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