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FEBRERO
2010
JUVENTUD-MERCOSUR: ENTRE INTERNET
Y LA DESOCUPACIÓN
Por Pablo Alfano

Universidad de
la República, Montevideo - Uruguay
MONTEVIDEO,(IPS) - Es una de las tantas paradojas de
la modernidad en el mundo en desarrollo. A pesar del
mayor acceso y mejor manejo de las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC), los jóvenes del
Mercosur afrontan muchos más obstáculos que sus
mayores a la hora de traducir sus estudios en
oportunidades laborales.
El voluminoso Informe sobre Desarrollo Humano para el
Mercosur 2009-2010, elaborado por el PNUD, aporta
datos reveladores sobre la situación, tan heterogénea,
que afronta un joven uruguayo medio, uno de Asunción,
otro nacido y educado en las "favelas" (barrio
marginal) de Río de Janeiro o aquel que transita las
calles de la periferia de Buenos Aires.
A pesar de las realidades
sociales, económicas y geográficas tan disímiles, los
más de 64 millones de jóvenes que viven en los cuatro
países del Mercosur (Mercado Común del Sur) se
muestran, en su mayoría, preocupados por el
sentimiento creciente de inseguridad y la violencia,
señala el documento presentado en sociedad este
viernes en un acto en el Paraninfo de la estatal
Universidad de la República, en Montevideo.
La preocupación por el cuidado
del ambiente, la falta de oportunidades laborales, la
demanda de espacios públicos para relacionarse y un
nuevo vínculo de los jóvenes con sus familias, con
mayor diálogo ya que consultan todas sus decisiones,
incluso a la hora de emanciparse, aparecen como una
constante en la investigación del PNUD (Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo.
El acto fue encabezado por la
directora regional para América Latina y el Caribe del
PNUD, Rebeca Grynspan, en compañía del coordinador del
trabajo, el boliviano Fernando Calderón, el
coordinador residente del PNUD en Uruguay, Pablo
Mandeville, y el pro-rector de Enseñanza de la
Universidad de la República, Luis Calegari.
También fue parte de la
presentación el subdirector de la Oficina de
Planeamiento y Presupuesto del gobierno, Conrado
Ramos, y el presidente de la Comisión Permanente de
Representantes del Mercosur, el argentino Carlos "Chacho"
Álvarez. Entre los
asistentes estaban el coordinador académico del
Observatorio del Instituto de Ciencia Política de la
Universidad de la República, Gerardo Caetano, el ex
viceministro uruguayo de Educación Felipe Michelini,
el viceministro del Interior, Ricardo Bernal, la ex
ministra de Trabajo y dirigente del opositor Partido
Nacional, Analía Piñeyrúa, legisladores del gobernante
e izquierdista Frente Amplio y, obviamente, muchos
jóvenes. El informe, que
cuenta con el auspicio de la Agencia Española de
Cooperación Internacional para el Desarrollo, hace
añicos algunos mitos y muestra que, aunque Uruguay
mantiene los mejores indicadores del bloque en materia
de lucha contra la pobreza, en educación y salud, en
los últimos años se estancó en varias áreas del
desarrollo humano. Por
ejemplo, Uruguay muestra las mismas tasas de
asistencia y finalización a la enseñanza secundaria
desde hace 15 años, y ya fue superado por Brasil y
Paraguay. El avance más
notorio en la materia se registra en Brasil, que
estuvo históricamente rezagado, al pasar la tasa neta
de asistencia a los estudios secundarios de 19 a 78
por ciento entre 1991 y 2005.
Para el pro rector Calegari, este
estudio constituye un nuevo llamado de alerta para
intentar comprender porqué los jóvenes uruguayos se
han apartado, lentamente, de la enseñanza formal, "algo
que nos desvela profundamente".
Brasil es, además, el país con el
mayor incremento en la cantidad de líneas telefónicas,
computadoras y usuarios de Internet, mientras que
Paraguay es la nación que registra menos avances.
Se deja constancia, como indicó
Calderón a IPS en la presentación a la prensa, que los
datos no pudieron, por el momento en que se recogieron,
incluir los avances logrados en Uruguay por el Plan
Ceibal, que completó en el 2009 la entrega de una
computadora por cada alumno de la escuela primaria.
La investigación señala también
que 61 por ciento de los habitantes de las favelas
cariocas tiene en su casa al menos un teléfono celular.
La investigación devela que en
los países del bloque los jóvenes "se ven a sí mismos
como sujetos de derechos que aspiran al empoderamiento
tanto individual como colectivo y esto es un gran
capital social para la región", comentó a IPS Grynspan.

NUEVAS TECNOLOGÍAS, NUEVOS
VALORES
La
directora regional del PNUD sostuvo que, mientras los
jóvenes reclaman, cada vez más, un mejor acceso a las
TIC, al mismo tiempo pugnan por una mayor presencia en
los espacios públicos (parques, plazas y otros) como
una manera más directa y auténtica de socialización.
"De este estudio se desprende que
quieren más Internet y más tecnología para comunicarse,
pero también más espacios que no sean virtuales para
mejorar las relaciones. Ellos mismos no quieren
quedarse en un mundo meramente virtual", señaló
Grynspan. Calderón
coincidió con Grynspan en la existencia de las mayores
trabas que afrontan los jóvenes en la actualidad para
lograr, sin traumas, la transición del mundo educativo
al mercado laboral, algo que no se notaba tanto en las
generaciones anteriores.
"Hay una tensión muy grande entre la creciente
especialización educativa, que luego no se acompasa
con la oferta del mercado laboral. Ellos sienten que
es cada vez más difícil acceder a un empleo que les
permita emanciparse de sus hogares, o mejorar la
calidad de sus estudios", dijo a IPS el coordinador
del estudio. Opinó que la
explosión de las nuevas tecnologías no es ni buena ni
mala. "El mayor caudal de información es así, no es
positivo, ni negativo, luego se verá la capacidad de
cada uno de reflexionar, optar y manejar estos nuevos
códigos de comunicación, sobre los que se están
sentando las bases de nuevos valores para la sociedad".
EL VAIVÉN URUGUAYO
Aunque goza de los mejores índices de educación, salud
y pobreza respecto del resto del bloque, la juventud
de Uruguay no consigue tener una visión positiva del
país, indica el estudio.
Al igual que el resto de los jóvenes del Mercosur, sus
principales desvelos son las oportunidades laborales,
el cuidado del ambiente, la seguridad y un mejor
acceso a los espacios públicos de los que se sienten
desplazados. Los mayores
problemas son la calidad de la educación, la
emigración, una estructura demográfica que carga sobre
los jóvenes el peso de la solidaridad
intergeneracional, la subvaloración de sus capacidades
y su escasa participación, agrega el estudio.
Actualmente, 23 por ciento de los
uruguayos de entre 18 y 24 años no estudia ni trabaja.
Pero esta tendencia que venía en aumento, el año
pasado comenzó a retroceder.
"Que la curva empezara a bajar
nos puso contentos, pero es un disparate que la cuarta
parte de la población juvenil no estudie ni trabaje",
explicó para esta investigación Fernando Panizza,
coordinador de Projoven, un programa del Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social de Uruguay, en acuerdo con
el Instituto Nacional de la Juventud.
"El gran problema es la deserción
del sistema educativo. No les resulta atractivo, no
logra retenerlos", apuntó.
El otro problema es la emigración juvenil,
directamente relacionada con la escasa oferta de
empleos accesibles y atractivos.
"Uruguay tiene un problema
estructural, grave, que está dado por el tema
demográfico, su tendencia a disminuir la población
joven. Tiene una alta emigración de los sectores
medios calificados: se van con 30 años, 35, 40, con
sus hijos y con su potencial reproductivo también",
sostuvo para este estudio Pablo Mazzini, del Programa
Infamilia del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
"Por lo tanto, el peso de
sostener una estructura de bienestar ¿en quién recae?:
en 40 por ciento de los adolescentes y jóvenes",
puntualizó. La
investigación reseña variadas críticas de la juventud
uruguaya a la mentalidad un tanto conformista, al
inmovilismo del "país de viejos", pero su
contrapartida positiva es la humildad, un fuerte
igualitarismo y la institucionalidad democrática.
"Quizás por eso sea bueno que
todo lo que está plasmado en este informe pueda
llevarse a la praxis, por el bien de este país y,
sobre todo, del que vendrá", dijo al cierre de su
exposición Conrado Ramos, mientras blandía con una de
sus manos el voluminoso trabajo de 385 páginas.
Radiografía del joven uruguayo
*
Uruguay posee el menor número de jóvenes en situación
de pobreza estructural, es decir, sin capacidad de
alcanzar un estándar de vida mínimo en forma autónoma
(15 por ciento). Al mismo tiempo registra el menor
porcentaje de adolescentes de entre 15 y 19 años que
tiene al menos una privación en materia de educación,
salud, vivienda e ingresos (45 por ciento).
*
Dieciocho por ciento de los jóvenes son excluídos y 23
por ciento tiene "inclusión desfavorable", es decir
empleo precario y escasas oportunidades de
participación.
*
Este país tiene 40 por ciento más de pobres en las
áreas rurales que en las urbanas, constituyéndose así
el que muestra mayores diferencias al respecto en el
Mercosur. * En materia de calidad educativa, es el
único país de la región que no obtuvo niveles de
desempeño deficientes en las pruebas del Programa
Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA)
llevadas a cabo por la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
No obstante, el porcentaje de
estudiantes que no alcanzó los niveles de competencia
en matemáticas (46 por ciento) está muy por encima del
promedio de los países de la OCDE (21 por ciento).
*
Los desempleados menores de 30 años representan casi
60 por ciento del total de los desocupados.
*
Las diferencias de ingresos entre hombres y mujeres
que realizan la misma tarea son las más altas de la
región.
*
Existe un importante número de muertes por homicidio
de mujeres jóvenes, lo que podría vincularse a casos
de violencia doméstica.
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