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AGOSTO
2008
PARAGUAY
Lugo asumió en Paraguay
y habló de un proceso “sin vencedores ni vencidos”
En la
explanada del Congreso en Asunción y ante una plaza colmada,
el ex obispo Fernando Lugo juró como presidente del
Paraguay tras desbancar del poder al Partido Colorado, que
gobernó la nación sudamericana ininterrumpidamente durante
61 años, incluso durante la dictadura. “Sí, juro” gritó
Lugo, de 57 años, cuando se le tomó el juramento de rigor en
el Congreso pleno, convirtiéndose en el mandatario número 48
desde la fundación de la república en 1844 para un período
de gobierno que se extenderá hasta 2013.
En la
principal plaza de la capital se reunieron unas 50.000
personas para observar el histórico acto y
estallaron en una ovación
cuando el ex sacerdote se convirtió en gobernante.
Tal como lo había anticipado, el
flamante presidente vistió una camisa de color blanco con
cuello Mao, sin corbata ni saco, y calzó un nuevo par de
sandalias franciscanas de cuero marrón. La blanca barba que
lució por años la recortó para el día de la asunción.
En su discurso, Lugo anunció los
principales objetivos de su gestión: la lucha contra la
corrupción y la inequidad social.
“Hoy termina un Paraguay exclusivo, un
Paraguay secretista, un Paraguay con fama de corrupción, hoy
se inicia la historia de un Paraguay cuyas autoridades y
pobladores serán implacables con los ladrones de su pueblo”,
aseveró. “Soñamos con un
Paraguay socialmente justo, sin hambre”, agregó.
Antes de asumir, Lugo anunció que
donará a los pobres de su salario mensual de 4.000 dólares
y anticipó que los 500.000 dólares anuales destinados a
“gastos reservados” serán administrados con transparencia.
Unas 6,8 millones de personas viven en Paraguay, donde la
corrupción está arraigada, el 1% de la
población es dueña del 77% de
las tierras y las posibilidades de trabajo son tan escasas
que miles han emigrado.
Lugo agradeció a la Argentina que
siempre acogió a miles de inmigrantes. “Paraguay tiene a sus
hijos en el mundo. Hoy es tiempo de agradecer la
hospitalidad de esos países que los acogen. Cuántos habrán
cantado con Carlitos Gardel el tema ‘Volver’..., pero
cuántas veces no pudieron retornar al país pero se arroparon
con el abrigo solidario de la Argentina. Presidenta
Cristina, esta es la oportunidad histórica de decir: muchas
gracias”, expresó emocionado.
Solo en la
provincia argentina de Buenos Aires la cifra llega a
1.500.000 de paraguayos. También
dedicó parte de su discurso, esta vez en guaraní, a los
indígenas, por quienes luchó durante su ministerio como
sacerdote. “Al iniciar mi
mensaje homenajeo a nuestros hermanos indígenas, genuinos
dueños de la historia y la tierra... Estuve en la Casa de la
Independencia y leí en el acta de liberación del 25 de julio
de 1811 que éramos independientes sin deseos de perjudicar a
nadie”, dijo. Con la voz
quebrada, recordó su opción por el sacerdocio y su
nacimiento en el pueblo rural San Pedro del Paraná. “Este
laico permanecerá fiel a su Iglesia” Católica, señaló, en
alusión a la dispensa de su estado clerical resuelta por el
papa Benedicto XVI en julio.
Lugo también recordó con emoción las históricas palabras del
presidente chileno Salvador Allende, poco antes de
suicidarse, durante el golpe militar de 1973.
Asistieron nueve jefes de Estado, entre
ellos la argentina Cristina Fernández de Kirchner, el
venezolano Hugo Chávez y la chilena Michelle Bachelet, por
Bolivia, Evo Morales, por Ecuador Rafael Correa, el líder
brasileño Lula Da silva y el presidente de Uruguay Dr.
Tabaré Vázquez ente otros. En la
céntrica plaza asunceña había, además, 97 delegaciones
extranjeras. Damos la
bienvenida y el respaldo a diversos esfuerzos de integración
ya vigentes o en proceso que tengan a la persona humana como
sujeto directo de su beneficio”, dijo, y agregó: “Nunca
olvidemos a Salvador Allende y sus jóvenes, cien años
clamando como el primer día, en que ‘mucho más temprano que
tarde, se abrirán las anchas alamedas por donde pasará el
hombre libre para construir una sociedad mejor”.
La presidenta Michelle Bachelet no se
refirió a la cita de Lugo pero adelantó que “tengo una
propuesta para el nuevo presidente, establecer una
cooperación más intensa y ágil entre nuestros dos países”, y
puso a su disposición “toda la tecnología, conocimientos y
recursos (de su país), para todas las áreas que Paraguay
quisiese desarrollar”. Lugo pasó
el segundo día de gobierno en el conflictivo departamento
de San Pedro, al norte de la capital, donde se reunió con
miles de campesinos pobres acompañado por los presidentes
Evo Morales, de Bolivia, y Hugo Chávez, de Venezuela y el
popular senador uruguayo José "Pepe" Mujica.
Lugo fue obispo de San Pedro entre 1994
y 2005.
Chávez
aseguró que con Lugo a Paraguay “le espera la transformación
del país profundo, ese país marginado por años. El compañero
Fernando hará un gobierno revolucionario, tendrá tiempos
difíciles pero le vamos a apoyar. No estará sólo en su tarea
de cambiar de manera revolucionaria esta hermosa nación”.
Morales dijo sentirse “orgulloso por
este cambio revolucionario en el Paraguay liderado por el
compañero Lugo. Bolivia se pone al lado de esta nueva
administración para trabajar juntos por la dignidad de la
gente postergada por décadas debido a la hegemonía de los
grupos poderosos”,
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