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MÉDICA DISIDENTE VIAJA AL REENCUENTRO FAMILIAR
Por Patricia Grogg

LA HABANA,
(IPS) - El viaje este sábado a Argentina de Hilda Molina el
pasado 13 de junio pone fin a un caso que en el pasado
motivó fricciones y tensiones diplomáticas entre Cuba y ese
país sudamericano debido a la negativa del gobierno de la
isla a conceder el permiso de salida a esta médica disidente.
"Yo
creo que la situación de mi madre es lo que decidió que por
fin me dieran la autorización", comentó a IPS Molina, de 66
años, quien hasta 1994 dirigió el Centro Internacional de
Restauración Neurológica (Ciren), una calificada institución
de salud de Cuba.
La
médica viaja con una autorización de tres meses (especie de
visa para entrar y salir de este país), que fue estampada en
su pasaporte el pasado 12, y pasaje de ida y vuelta. Pero
explica que su regreso a La Habana dependerá del estado de
su progenitora, Hilda Morejón, de 90 años, quien "está muy
malita".
Morejón se
encuentra desde mayo del pasado año en Buenos Aires, donde
también reside el hijo de Molina, Roberto Quiñones, médico
como su madre, casado con la ciudadana argentina Verónica
Scarpatti y padre de dos niños de esa misma nacionalidad.
"A
mi mamá, así como está, no la dejo", afirmó la neurocirujana.
Añadió que al conocer que la anciana había enfermado
escribió hace unas dos semanas al presidente de Cuba, Raúl
Castro, y a otras autoridades. "Les dije que estaba
dispuesta a jurar ante Dios que yo regresaba", afirmó y
añadió que "también se han hecho muchas cadenas de oración"
por su caso.
"Ahora
siento una mezcla de alegría y preocupación (…), porque voy
a abrazar a mis nietos, a ver a mi hijo después de tantos
años, pero temo por mi madre, que no me hayan dicho toda la
verdad sobre su salud", indicó. Molina preparaba sus maletas
este sábado para emprender viaje al atardecer de la isla.
La
solución de su caso se conoció el viernes por voz de la
presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien dijo a
periodistas acreditados en la casa de gobierno que se
trataba de una "muy buena" noticia. "Vemos con mucha
satisfacción este gesto que ha tenido el gobierno de Cuba",
añadió la mandataria, quien visitó La Habana en enero pasado.
En esa
ocasión, Fernández sostuvo conversaciones oficiales con su
par cubano, Raúl Castro, y un encuentro de algo más de media
hora con el ex presidente Fidel Castro, apartado del poder y
las actividades de carácter público desde julio de 2006
debido a graves dolencias que requirieron varias
intervenciones quirúrgicas.
Sin
nombrarla, el líder histórico de la Revolución Cubana se
refirió a Molina en el prólogo a una reedición de 2008, en
Cuba, de un libro sobre su viaje a Bolivia en 1993. En este
escrito, Castro dice que la médica aspiraba a convertirse en
propietaria del Ciren, "como hicieron algunos colegas" de la
extinta Unión Soviética
"Se
le descubre y se le destituye. Inventa la teoría de que ello
se debe a su oposición al empleo de células madres de origen
humano en las investigaciones. Nunca habló una palabra de
eso", escribió Castro, quien admitió que a esta médica se le
ha negado la solicitud de viajar al exterior. "No debe
cederse ante el chantaje: fue la cesación", afirmó.
A
su vez, Molina negó que hubiera querido "apropiarse" del
Ciren. "Yo serví a mi país en el campo de la medicina (…).
Nunca tuve privilegios y todos pueden ver como vivo (…).
Decían que era conflictiva y bueno, yo siempre he defendido
mis puntos de vista", comentó.
Según alega, dejó su cargo en el Ciren en 1994 por discrepar
de la política oficial en materia de salud, pues se empezó a
"privilegiar" la atención a extranjeros como fuente de
recursos financieros. También abandonó su militancia en el
Partido Comunista de Cuba y su escaño en el Parlamento
unicameral.
Molina
admitió a IPS que "disiente" del gobierno, pero no se
considera una activista opositora. "En 1996 estuve en el
Colegio Médico Independiente, sólo unos tres o cuatro meses.
Había buenas personas, pero también algunos infiltrados del
gobierno", aseguró.
Su
caso introdujo fuertes tensiones en las relaciones
cubano-argentinas, especialmente en diciembre de 2004,
cuando su permanencia de casi 48 horas en la embajada de esa
nación alimentó especulaciones de que buscaba el asilo
político, extremo desmentido posteriormente tanto por la
mujer como por su hijo.
Según dijo Molina a IPS, en ese entonces, ella y su madre
acudieron a la legación diplomática para conocer el texto de
una carta de respuesta de Fidel Castro a su entonces par
argentino, Néstor Kirchner (2003-2007), esposo de la actual
mandataria, sobre su caso y sostener una "teleconferencia"
con su hijo, por invitación de uno de los diplomáticos.
"Nunca
pensé que algo tan inocente fuera a provocar toda esta
confusión. Yo no quisiera que haya problemas entre los dos
gobiernos", afirmó Molina, quien aseguró que su permanencia
en la sede diplomática se debió a una crisis de hipertensión
sufrida por su madre.
El
caso de la neurocirujana se destrabó pocos días después de
que el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas adoptó,
el miércoles, el informe cubano sobre la situación
humanitaria en este país caribeño y previo al informe sobre
el mismo tema de la Unión Europea (UE).
Según fuentes europeas, ese bloque se reunirá el próximo
lunes en Luxemburgo y tiene previsto abogar por la
profundización del diálogo político iniciado en 2008 con La
Habana, aunque sin dejar de hacer hincapié en la necesidad
de progresos en materia de derechos humanos.
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