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JUNIO
2009
PERU
GOBIERNO E INDÍGENAS VELAN ARMAS
Por Ángel Páez y Milagros Salazar

Familiares de uno
de los policías, muertos frente a los cruentos
enfrentamientos por los reclamos indígenas.
2009 (IPS)
- Mientras el presidente de Perú Alan García tomaba
juramento a dos nuevos ministros en el Palacio de Gobierno,
a pocas calles de allí miles de manifestantes rechazaban la
negativa de las autoridades a derogar las "leyes de la selva",
decretos legislativos que promueven la explotación de
recursos naturales en territorios selváticos e indígenas.
Miembros de la Confederación General de
Trabajadores del Perú, del Sindicato Unitario de
Trabajadores de la Educación del Perú y de organizaciones
estudiantiles y de la sociedad civil se dirigieron hasta la
sede del Congreso legislativo para protestar contra la
mayoría oficialista que defiende las cuestionadas normas, y
condenar la represión gubernamental a los líderes indígenas.
Más de 2.000 efectivos bloquearon el
acceso al Congreso, desatándose un forcejeo que llevó a la
policía a repartir varazos y lanzar bombas lacrimógenas.
García invistió a Nidia Vílchez en
reemplazo de la saliente ministra de la Mujer y Desarrollo,
Carmen Vildoso, quien dimitió por su desacuerdo con la forma
en que el gobierno afrontó el levantamiento de los awajún en
el norte amazónico, la segunda etnia más numerosa de Perú y
de histórica tradición guerrera.
Hubo intensas protestas en las localidades selváticas de
Yurimaguas, en el departamento de Loreto, extremo
nororiental y Pucallpa, en el oriental Ucayali. Los
indígenas bloquearon carreteras y los puertos fluviales.
En Bagua, provincia de la región
norteña de Amazonas que fue epicentro de los hechos
violentos del pasado 5 del corriente mes con 24 policías y
un número indeterminado de indígenas fallecidos, nadie pudo
salir de sus casas por el toque de queda. La policía y
efectivos del ejército tomaron el control de la zona.
Manifestantes de las localidades
sureñas de Puno, Arequipa y Tacna también se movilizaron en
adhesión a la lucha de los indígenas contra el gobierno, que
se niega a derogar las normas, a pesar de que fueron
consideradas inconstitucionales el año pasado por un comité
parlamentario multipartidario.
Terminada
la manifestación en Lima, sus dirigentes anunciaron la
preparación de un paro nacional para el 8 de julio.
El miércoles por la noche, el bloque
oficialista y algunos aliados aprobaron la suspensión de los
polémicos decretos legislativos 1.090 y 1.064.
En protesta, en la mañana de este
jueves la oposición inició un acto de vigilia en el centro
del hemiciclo. El presidente del Congreso, Javier Velásquez,
sancionó por esa acción a siete legisladores con una
suspensión sin goce de haberes por 120 días.
Entre tanto, las autoridades aseguraron
que tres de los indígenas muertos por la policía en Bagua
pertenecían a la comunidad awajún de la provincia de
Condorcanqui, una de las más pobres del país. Para sumarse a
la medida de fuerza contra los decretos habían viajado
varios días. Según el Instituto
Nacional de Estadística e Informática, 76,3 por ciento de la
población de Condorcanqui, mayoritariamente awajún, vive en
pobreza, mientras 77,6 por ciento habita en viviendas
inadecuadas y 91 por ciento no cuenta con agua potable ni
luz eléctrica. Además, casi 80
de los habitantes de Condorcanqui hablan sólo awajún y 99
por ciento no tienen acceso a servicios de información.
El presidente García, sin embargo,
atribuyó a una manipulación de "políticos extremistas" la
persistencia de la protesta indígena.
"Estas personas no tienen corona, no
son ciudadanos de primera clase", expresó. "Cuatrocientos
mil nativos no pueden decir a 28 millones de peruanos: ‘Tú
no tienes derecho de venir por aquí’. De ninguna manera, eso
es un error gravísimo y quien piense de esa manera quiere
llevarnos a la irracionalidad y al retroceso primitivo",
afirmó García. El mandatario
atribuyó al Alberto Pizango, presidente de la Asociación
Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep),
organizadora de la campaña contra los decretos legislativos,
responsabilidad por la muerte de los 24 policías.
"Se está instigando a la violencia, se
está empujando a los nativos como carne de cañón y (Pizango)
sería pasible de castigo penal", dijo el presidente.
El Ministerio del Interior pidió al
Poder Judicial la detención y captura de Pizango y, con una
velocidad inusual, el mismo día la policía salió en busca
del dirigente que tuvo que asilarse en la embajada de
Nicaragua. Pizango fue
reemplazado por la vicepresidenta de Aidesep, Daysi Zapata,
quien garantizó que la lucha continuará.
Los historiadores relatan que los
awajún rechazaron en el siglo XV los intentos conquistadores
de los incas Tupac Yupanqui y Huayna Capac. El cronista Juan
de Velasco relató que las tropas de los monarcas andinos "salieron
huyendo vergonzosamente" de las tierras de los awajún.
A los españoles tampoco les resultó
fácil asentarse en territorio awajún. Sufrieron tantas
rebeliones que al final desistieron de su intento de someter
a los indígenas para que trabajaran en la explotación del
oro. Y durante la fiebre del caucho, entre fines del siglo
XIX y comienzos del XX, los awajún mataban a los patrones
que abusaban de los nativos.
CONGRESO
REAVIVÓ IRA INDÍGENA.
En Bagua,
mientras tanto, los dirigentes indígenas evalúan nuevas
estrategias ante la decisión de suspender la aplicación de
los decretos legislativos, que consideran una provocación
del Poder Legislativo. "¿Después
que nos han baleado quieren solucionar esto así nomás con
una suspensión? Exigimos la derogatoria urgente, no vamos a
soportar más. Estamos evaluando nuevas estrategias de lucha
para salir a las comunidades y hacer las consultas a las
bases", dijo a IPS Edwin Montenegro, dirigente comunal del
Río Kanus, en la provincia amazónica de Condorcanqui.
Montenegro y otros líderes se reunieron
en Bagua para evaluar el nuevo escenario, mientras la
policía y el ejército vigilaban las calles y zonas
estratégicas, como el puente Corral Quemado, que conecta al
país con el nororiente. El
secretario de la Aidesep, Saúl Puertas, dijo a IPS que se
convocará a una reunión en Bagua con los "apus" (jefes
indígenas) de las ocho regiones donde la organización está
presente para evaluar el saldo del paro y tomar decisiones.
"A pesar que el gobierno ha violado la
Constitución y el Convenio 169 de la OIT (Organización
Internacional del Trabajo) insiste en lo mismo y así no
podemos llegar a ningún acuerdo. Lo que ha hecho el Congreso
es una burla", dijo Puertas. En
un comunicado, Aidesep aseveró que "lamentamos que el Poder
Legislativo continúe engañando y evadiendo su
responsabilidad política y busque salidas que los Pueblos
Indígenas y la sociedad peruana en su conjunto entienden que
simplemente quieren confundir y engañar".
La Aidesep también exige al gobierno
que levante el estado de emergencia decretado en Amazonas y
el toque de queda en Bagua. Además pide el "cese inmediato
de los sobrevuelos de helicópteros militares y policiales
sobre los territorios de las comunidades nativas", pues "generaron
zozobra en las poblaciones indígenas, en particular sobre
los niños".
COMITIVA
INDIGENA EN EL LUGAR DE LOS HECHOS
Ante la
desesperación de decenas de familias que aún aguardan el
regreso de sus parientes, una comitiva de dirigentes
indígenas recorrió las quebradas aledañas a la Curva del
Diablo, zona donde se produjeron los enfrentamientos del
viernes 5 entre uniformados y unos 3.000 indígenas apostados
sobre la carretera. El saldo
parcial de víctimas de ese día es de 10 civiles, entre ellos
cinco nativos y cinco mestizos, y 24 policías. Además, un
uniformado permanece desaparecido, según las autoridades.
La Oficina Defensorial de Amazonas
(ombudsman) identificó los nombres de los cinco indígenas
caídos ese día: Felipe Sabio Sánchez, Romel Tenazoa Sánchez,
David Jaucito Mashigkash, Genaro Samecash Chamick y Rogelio
Pintado Castro. Los cuatro últimos murieron en la Curva del
Diablo, y Sabio fue baleado en las inmediaciones de la plaza
de armas de Bagua. Los policías
cayeron en dos zonas: un grupo de por lo menos ocho murieron
en la Curva del Diablo, según la defensoría, y el resto
fueron degollados por nativos en la estación de bombeo de
petróleo número seis de la empresa Petroperú, en Imazita,
Amazonas. En su recorrida por
las quebradas de Curva del Diablo, los líderes Montenegro y
Puertas, acompañados de IPS, no encontraron cuerpos ni
rastros de sus compañeros. La fiscalía provincial que
recorrió la zona tampoco hizo hallazgos.
Los comités de más de 300 comunidades
continuarán registrando los nombres de las personas que aún
no han regresado a sus pueblos.
El pasado 12 de junio por la mañana, el jefe de la Oficina
Defensorial de Amazonas, Roberto Guevara, emprendió un viaje
por varias comunidades que participaron en las protestas,
entre las que figuran Wawas, Chiriaco y Nazareth.
"Queremos saber de boca de los propios
presidentes de las comunidades qué está pasando. Esperemos
que pronto vuelva la calma", dijo Guevara a IPS.
*Milagros
Salazar, enviada especial a Bagua. |
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