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JUNIO
2009
ARGENTINA
Adíos
al churrasco
Por Marcela Valente

Argentina es el primer
consumidor de carne vacuna del mundo, con casi 70 kilogramos
por habitante al año
(IPS) - La
escasez de incentivos a la actividad pecuaria y la larga
sequía en curso provocan una pronunciada caída en la
producción de la carne vacuna en Argentina. Ganaderos y
analistas advierten que en 2010 puede no haber saldo
exportable y hasta quizás sea necesario importar.
La carne vacuna argentina, reina de los
mercados mundiales en la primera mitad del siglo XX, perdió
ese privilegio en la lista de los principales exportadores
en 1971 y quedó relegada a un tercer lugar detrás de
Australia y Nueva Zelanda, que dieron un salto en la calidad.
En los últimos años crecieron otros
países como los vecinos Uruguay y en especial Brasil, que
ahora lidera la lista de mayores exportadores de este
alimento en el mundo. Argentina
había logrado en la última década una recuperación sostenida
de su stock de animales de la mano de la mejora de los
precios internacionales, pero medidas aplicadas desde 2006
por el gobierno con la intención de evitar un aumento
desmesurado del valor del producto en el mercado interno
llevaron a una merma en la faena que el último año se agravó
con la seca. La producción de
carne vacuna, base de la cocina tradicional argentina,
pasará del estimado de 3,1 millones de toneladas proyectado
para este año a una 2,6 millones en 2010, según estimaciones.
Las únicas voces que desestiman la necesidad de importar al
parecer son las que, a su vez, vaticinan una merma en la
demanda interna por el posible aumento del precio.
La cámara de empresas frigoríficas,
como se les llama a los procesadores de carne en este país,
admitieron en los últimos días la posibilidad de que no sea
necesario finalmente importar este alimento porque la
demanda caerá en función del aumento inevitable, según
indicaron, de los precios de la mano de la merma de la
oferta. Argentina es el primer
consumidor de carne vacuna del mundo, con casi 70 kilogramos
por habitante al año, pero ese promedio puede bajar por el
encarecimiento del producto en los hogares a 55 kilogramos,
estiman los empresarios. Toda una prueba de fuerza entre el
mercado y la pretensión del gobierno de Cristina Fernández
de mantener controlados los precios internos.
"Estamos en una situación
verdaderamente crítica", dijo a IPS el ingeniero agrónomo
Alberto de las Carreras, experto en comercio internacional y
autor del estudio "La aftosa en Argentina" entre otros
libros de investigación. "Y la principal causa de estos
problemas está en la política agropecuaria" del gobierno,
cuestionó. Por su parte, Néstor
Roulet, dirigente de las Confederaciones Rurales Argentinas
(CRA), explicó a IPS que el sector agropecuario está en un
proceso indeseado de liquidación de terneros que comenzó en
2006 por falta de estímulo a la producción.
Esta asociación de productores
agropecuarios, que dice reunir a 109.000 de ellos y que
mantiene un fuerte enfrentamiento con el gobierno
centroizquierdista, difundió este mes un informe en el que
estima que las pérdidas acumuladas por el sector superan los
14.500 millones de pesos" (unos 3.800 millones de dólares).
Roulet
aseguró que para 2010 "tendremos que importar carne" debido
a la "mala política ganadera implementada por el gobierno
desde 2006". La preocupación es
bien conocida por las autoridades. En un estudio de la
Dirección de Mercados Agroalimentarios de circulación
restringida se advierte sobre la crítica situación. Las
cabezas de ganado vacuno pasarían de 55,3 millones este año
a 47,9 millones en 2010 y la producción de carne caerá 14
por ciento, dice el informe. La
investigación tampoco descarta "una posible importación en
2010 para abastecer el mercado local".
En relación a las causas de este
fenómeno que se precipitó en un lapso corto, De las Carreras
señaló que desde 2006 el gobierno procura limitar las
exportaciones por distintas vías, a fin de aumentar la
oferta interna de carne y mantener a raya los precios en el
mercado doméstico. Primero fue
la presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007) y luego la de
Fernández, su sucesora y esposa, quienes suspendieron
periódicamente las exportaciones de carne vacuna o
impusieron cuotas. El organismo
de control de las exportaciones obligó posteriormente a las
empresas a mantener 75 por ciento de stock para el mercado
interno, y se demora 30 días para conceder licencias de
exportación de carnes, un plazo sin precedentes para un
producto perecedero según los que conocen el mercado.
Kirchner y Fernández establecieron una
férrea política de precios "sugeridos", pero en los hechos
la modalidad opera como una política de precios máximos,
explicó el ingeniero. "Hay gran presión de la Secretaría de
Comercio, que todas las semanas recibe a las empresas con
los precios sugeridos", dijo.
Así, una leve expansión del stock ganadero que había
comenzado a registrarse a comienzos de la última década, se
estancó en 2006. La cantidad de animales comenzó a decrecer
a partir del año siguiente. Las exportaciones cayeron de
770.000 toneladas en 2004 a 425.000 toneladas en 2008, y
este año la caída se prevé mayor.
Una variable clave para proyectar el
futuro de la ganadería es la llamada "faena de vientres",
según los expertos. Para asegurar la reproducción vacuna se
faenan principalmente machos y no más de 45 por ciento de
hembras. Pero desde 2006, ese indicador sube y actualmente
está en 55 por ciento. "Estamos
liquidando las hembras", alertó Roulet. "Como el gobierno
trabó la exportación se incentivó la producción de novillos
livianos en lugar de pesados, y como ese tipo de animal
produce menos carne, para satisfacer la demanda interna los
productores echan mano a hembras y terneros", advirtió.
Es que la ganadería, ante esta
situación de contención de precios con trabas a las ventas
externas, cedió su lugar en los campos a cultivos mucho más
rentables para productores y empresarios agropecuarios, como
la soja y otros. En este
contexto, la prolongada sequía del último año, la peor en un
siglo, fue el golpe de gracia. Millones de animales se
perdieron y el índice de preñez, que aumenta cuando los
animales están bien alimentados, "bajó considerablemente",
añadió De las Carreras. "En
julio de este año comenzará a verse la reducción de los
nacimientos y para el próximo año, si se mantiene el consumo
interno en los niveles actuales, habrá que importar, quizás
de Brasil y de Uruguay que son los países socios del
Mercosur (Mercado Común del Sur, que también integra
Paraguay), de donde no habría que pagar aranceles", sostuvo. |
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