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La destitución de la ya ex presidenta Dilma Rousseff, el miércoles 31, cierra un capítulo turbulento de la crisis de Brasil, pero no despeja las incertidumbres que amenazan la política y la economía de la potencia latinoamericana.

La indignación generalizada en Brasil por la violación de una adolescente por más de 30 hombres, generó la protesta de miles de mujeres por las calles de las ciudades del país, mientras que las respuestas del poder político ante el caso son equivocadas, según las activistas.

Brasil tuvo hasta ahora dos economistas en la Presidencia del país y los dos son los únicos alejados del poder por procesos de inhabilitación, cuyo trasfondo, paradójicamente, fueron sus fracasos económicos.

La presidenta Dilma Rousseff parece, como se calificó ella misma hace poco, “una carta fuera de la baraja” del poder, ante la abrumadora derrota sufrida el domingo 17 en la Cámara de Diputados. Pero es tan complejo el enredo de la crisis política en Brasil que su desenlace sigue incierto.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, reelegida el pasado 26 de octubre para un segundo mandato, destacó la reforma política como el primer desafío a enfrentar, entre los muchos que tiene por delante, incluidos el deterioro económico y la crisis energética. Pero su gran promesa electoral ya comenzó a complicarse.

Muchos factores y analistas apuntan al posible triunfo de Marina Silva como la primera mujer negra y amazónica en ascender a la Presidencia de Brasil, pero las campañas electorales brasileñas suelen sufrir vuelcos inesperados en este país, como el que la hizo favorita en las últimas semanas.

La mascota de la Copa FIFA 2014 se inspiró en el tatú-bola, una especie de armadillo que puede cerrar su cuerpo como un balón y que está amenazado de extinción en la región semiárida de Brasil, sede de la inminente contienda futbolística mundial.

(IPS) - Con consignas contra los partidos políticos, las manifestaciones juveniles de Brasil entrañan la paradoja de una nueva y efectiva forma de hacer política, que consigue respuestas concretas de los poderes del Estado.

Son apenas 60 kilómetros desde la capital de Río de Janeiro hasta el pueblo de Sabugo, en Paracambí, municipio del interior del estado del mismo nombre que su capital.

(IPS) - Brasil vive el auge de las grandes obras de infraestructura: se generan millones de empleos y las inversiones extranjeras superaron los 60.000 millones de dólares en 2011. Pero ese empuje no alcanza para mantener el crecimiento económico, que las últimas proyecciones lo ubican por debajo de tres por ciento.

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