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Home Nuestra América Cuba Obama limita la entrada de cubanos indocumentados, pero aún tiene privilegios migratorios
Sábado, 21 Enero 2017 00:17

Obama limita la entrada de cubanos indocumentados, pero aún tiene privilegios migratorios

 
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Tras la eliminación de la política “Pies secos, pies mojados”, que permitía la entrada legal a todos los cubanos que tocaran tierra estadounidense o llegaran a la frontera,  estos pierden una de sus ventajas migratorias frente a otros inmigrantes, pero aún les quedan otras.

El gobierno estadounidense de Barack Obama, a una semana de entregarle el poder ejecutivo a Donald Trump, anunció el pasado 12 de enero la eliminación de la política, instituida en 1995 por Bill Clinton, que permitía que cualquier cubano que pidiera entrada en Estados Unidos en un puesto fronteriza o que tocara tierra, recibiera un permiso de entrada en forma prácticamente automática.

Sin embargo esta decisión del Presidente Obama, no afecta la existencia de la Ley de Ajuste Cubano, promulgada inicialmente en 1966, que ofrece la residencia permanente a todos los cubanos que estén viviendo en los Estados Unidos durante un año y un día. La diferencia es que ahora solo podrán beneficiarse de este mecanismo los que entraron legalmente, sea con una visa o patrocinados por un familiar, como otros inmigrantes.

“Aprovechar la residencia que da la Ley de Ajuste Cubano solo puede ocurrir si estás aquí legalmente”, Gloria Weil Herrera, abogada de inmigración de Los Ángeles que por años se ha especializado en el tema cubano. “Ahora ya no podrás presentarte por una frontera y recibir permiso para pasar, o llegar a una costa,  sino que tendrás que seguir el proceso de otros solicitantes de asilo”.

Los ciudadanos cubanos siguen teniendo privilegios en migratorios

Mientras otros inmigrantes deben esperar años para inmigrar o para ajustar su estatus y son sujetos a toda serie de limitaciones y prohibiciones, los cubanos reciben residencia tras un año de vivir con una visa o permiso de entrada en Estados Unidos. Es poco más lo que necesitaban probar, hasta ahora, aparte de buen comportamiento.

Eso no va a cambiar, el problema está en que ahora deberán conseguir una de las 20,000 visas anuales que Estados Unidos da a cubanos de la isla, venir patrocinados por un familiar o entrar con otro tipo de visa.

Las 20,000 visas son otra de las ventajas que aún tendrán los cubanos por encima de otros países, que no tienen visas especiales destinadas por nacionalidad, sino que pasan por el proceso y son sujetos a las cuotas máximas de visas anuales para determinadas categorías de inmigración.

También podrán pedir un proceso de asilo como cualquier otro inmigrantes que entra por una frontera, lo mismo que hacen miles de hondureños, guatemaltecos, salvadoreños y otros, pero que no les garantiza nada, y que en muchos casos significa pasar meses y hasta años en un centro de detención mientras pelean su caso.

La diferencia en el trato a los migrantes o solicitantes de refugio cubanos y otros migrantes o solicitantes de asilo o refugio de otros países ha sido un motivo de discusión durante años entre algunas comunidades e incluso de resentimiento de algunos contra otros.

Unos sí, otros no

En el estado de la Florida, donde vive la mayoría de los cubanos y donde la comunidad latina cubanoamericana ha dominado la política por años, el debate sobre estas diferencias se ve más claramente en el trato diferencial hacia los cubanos, frente a los haitianos que también por años se han lanzado al mar buscando llegar a Estados Unidos.

Brian Fonseca, director de política pública de la Universidad Internacional de Florida, dijo que hace unos 3 ó 4 años se corrió por las redes y por la TV un famoso video de botes que llegaban a una plata de Florida, uno lleno de haitianos y otro de cubanos.

“Al llegar a la playa los haitianos se bajaron y salieron corriendo, porque sabían que lo que les venía era el arresto por las autoridades. Los cubanos se pararon a esperar a que las autoridades les dieran su permiso automático de entrada”, dijo Fonseca.

Con el paso del tiempo, algunos empezaron a cuestionar que la mayoría de los cubanos que han venido llegando en los últimos años, sean víctimas de persecución política. También se cuestiona el punto de vista de que los haitianos son simplemente, refugiados económicos y por ende no tienen derecho a más ayuda que la que tienen todos los demás.

Algo similar podría decirse de los decenas de miles de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que vienen llegando con sus hijos o los niños solos que vienen de esos países, sacudidos por niveles extraordinarios de violencia en tiempos recientes.

Y también está la política interna de los cubanos. Ciertos cubanos mayores de las primeras generaciones del exilio consideran que los cubanos que llegan hoy en día no son tan firmes en su actitud anticastrista como lo fueron ellos.

“Ellos ven a los cubanos que llegan hoy y piensan: “es no es mi gente”. Es gente que creció y se educó en las escuelas de la revolución y probablemente haya también un componente racial, pero principalmente es un tema político”, dijo Fonseca.

Ese cambio político de los cubanos se refleja en la composición del voto en la Florida, donde aunque los cubanos mayores aún son principalmente republicanos, los más jóvenes, inmigrantes recientes y nacidos aquí suelen ser más liberales políticamente independientes o demócratas y no votan principalmente con el tema de Cuba en mente.

La suspensión de “pies secos, pies mojados” se hizo efectiva de inmediato, para evitar una salida masiva de cubanos si se anunciaba con fecha futura.

Ben Johnson, presidente de la Asociación Nacional de Abogados de Inmigración (AILA), dijo que la nueva política debía garantizar el proceso justo a los cubanos, como a otros grupos.

“Cualquier cambio en nuestra política hacia los inmigrantes cubanos debe proteger adecuadamente a aquellos que buscan refugio debido a la persecución, un principio fundamental de las leyes de asilo de nuestra nación. Ninguna persona que tenga un reclamo legítimo de protección bajo nuestras leyes debe estar sujeta a la remoción acelerada o a la detención obligatoria. Además, cualquier cambio en la política de inmigración debe desarrollarse de manera responsable y eficaz. Los agentes deben tener la información y la capacitación que necesitan, y las nuevas políticas deben ser lo suficientemente flexibles como para responder a cada situación caso por caso “, indicó.

 

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