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La frase no está sacada de una obra del siglo XV ni de un manual de instrucciones de alguna secta sobre cómo someter al ‘sexo inferior’ sino que ha escuchado el 3 de marzo en el pleno del Parlamento Europeo, en un debate sobre la brecha salarial existente entre hombres y mujeres, por boca de un eurodiputado polaco, el ultraderechista Janusz Korwin-Mikke, conocido por sus comentarios racistas, machistas y antisemitas. El comentario le ha valido una dura réplica de Iratxe García, eurodiputada del PSOE, que se ha reafirmado en que está en el Parlamento Europeo para “defender a las mujeres” de hombres como él.

Una curiosa anécdota sobre videntes, adivinos y echadores de cartas fue parte de la catequesis que el Papa Francisco ofreció en la Audiencia General del miércoles 11 de este mes en la que habló sobre las “falsas esperanzas” que ofrecen “falsos ídolos” a los que muchas veces acuden los hombres.

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

El ganador del premio Nobel de la Paz de 2014, el indio Kailash Satyarthi, reclamó un movimiento mundial de compasión humana para combatir el problema persistente del trabajo y la esclavitud infantiles.

“Vivimos en un mundo globalizado, vamos a globalizar la compasión humana”, exhortó Satyarthi en una sesión informativa sobre la erradicación de la esclavitud infantil para 2030, organizada por el Departamento de Información Pública de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su sede en Nueva York.

Satyarthi, un incansable activista contra el trabajo infantil, recibió el premio Nobel de la Paz junto con la joven pakistaní Malala Yousafzai, “por su lucha contra la opresión de los niños y jóvenes y por el derecho a la educación de todos los niños”, según explicó el Comité Noruego del Nobel que otorga la distinción.

Satyarthi dijo que confiaba en que vería el final de la servidumbre infantil en su vida, pero hizo hincapié en que todo el mundo tiene la responsabilidad moral de encarar el problema.

El trabajo infantil sigue siendo un problema verdaderamente mundial, que perjudica a millones de niños y niñas.

En Asia meridional, aproximadamente 250.000 niños y niñas, algunos de apenas cuatro años, trabajan hasta 18 horas al día atando nudos para las alfombras que se exportan a Estados Unidos y Europa.

En Haití, la Fundación de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calcula que 225.000 menores, en su mayoría niñas, entre cinco y 17 años viven como “restaveks”, o trabajadoras internas al servicio doméstico de las familias más ricas.

En República Centroafricana, la ONU informa que hay unos 6.000 niños soldados, lo que incluye a niñas utilizadas como esclavas sexuales.

En todo el mundo, más de la mitad de los niños y niñas que trabajan lo hacen en la agricultura, incluso en Estados Unidos, donde la organización de derechos humanos Human Rights Watch denunció que los menores que trabajan en las plantaciones de tabaco están expuestos a la intoxicación de la nicotina.

En total, la Organización Internacional del Trabajo señaló que hay

Detrás de cada dato estadístico hay un clamor por la libertad de un niño o niña a quien no estamos escuchando, destacó Satyarthi el martes 17.

“Ese es el grito de ser un niño, un niño que puede jugar, un niño que puede amar, un niño que puede ser un niño”, declaró.

Satyarthi contrastó el número de niños trabajando a tiempo completo con los 200 millones de adultos que carecen de empleo en todo el mundo. Abordar este desequilibrio es una cuestión compleja, en parte porque en las poblaciones vulnerables los niños son considerados más fáciles de explotar que sus mayores, explicó.

El activista indio también expresó su preocupación por que, si bien se avanzó en el trabajo infantil, la lucha contra el crimen de la esclavitud infantil está estancada.

“El número de niños esclavos, de los niños que realizan trabajos forzados, no se redujo en absoluto”, y en los últimos 15 años se mantuvo estable en unos 5,5 millones, aseguró.

La ONU desempeñó un papel clave en la lucha contra el trabajo infantil, reconoció. Satyarthi hizo hincapié en que era necesario contar con un lenguaje claro en la lucha contra el trabajo infantil en los objetivos de desarrollo sostenible, cuya aprobación está prevista en la Cumbre Especial sobre Desarrollo Sostenible que se celebrará en septiembre de este año en Nueva York.

También abogó por una mayor cooperación entre las organizaciones que trabajan para proteger a los niños para asegurar una estrategia integral.

Susan Bissell, directora de Protección Infantil de Unicef, también estuvo en la sesión del martes en la ONU. “La primera línea de defensa para no convertirse en víctima de la esclavitud es el niño o la niña y su familia”, sostuvo.

“Al empoderar a las familias social y económicamente y generar su resiliencia para reconocer la esclavitud infantil, y al estar sensibilizados de sus derechos y cómo ejercerlos, podemos propinarle el primer golpe a la esclavitud”, expresó.

Bissell también instó al sector privado a erradicar la esclavitud infantil, y agregó que los derechos de los niños deben ser vistos como un mandato relevante de las empresas.

Satyarthi concluyó su discurso con un fuerte llamado a la acción.

168 millones de niños y niñas que trabajan, y que más de la mitad, unos 85 millones, realizan tareas peligrosas.

“Si un solo niño en cualquier parte del mundo está en peligro el mundo no es seguro. Si una sola niña es vendida como un animal y sexualmente abusada y violada, no podemos decir que somos una sociedad culta”, subrayó.

“Me niego a aceptar que algunos niños nacen para vivir sin dignidad humana. Cada uno de ustedes tiene algo de responsabilidad moral. No puede recaer solo sobre mí”, concluyó el activista.

Karina Núñez Rodríguez tenía solo 12 años cuando se vio empujada a la prostitución. Ahora con medio siglo de vida y seis hijos, es una de las voces más elocuentes contra la explotación sexual de niñas y adolescentes en Uruguay, un país reacio a reconocer esta creciente lacra.

 

Lunes, 22 Diciembre 2014 21:32

Niñas y Mujeres

Hace un tiempo, en una cena entre amigos, un profesional europeo con buena educación planteó su punto en torno a que las mujeres eran muy desfavorecidas por el hecho de tener que soportar los embarazos, los períodos de lactancia y todas aquellas consecuencias físicas derivadas de la maternidad. Inmediatamente fue destrozada su opinión por algunas de las damas presentes, con el sólido argumento de que no hay nada comparable a crear una nueva persona en su interior, a ser portadoras del milagro de la vida.

(IPS) - Aisha, de 21 años, se aferra a sus dos hijos mientras relata su historia de horror. Creció en Mogadiscio, la capital de Somalia, donde se enamoró y, hace cuatro años, tuvo un hijo sin haberse casado. Cuando su familia la amenazó de muerte por haber destruido su “honor”, escapó.

Viernes, 21 Junio 2013 02:48

El Oso en su Cueva

El 19 de junio de este año 2013, se cumple el Centenario del Nacimiento de mi padre, Augusto Torres-Piña y este breve artículo es una celebración de su vida, un reconocimiento a sus contribuciones y un tributo a su memoria.

Karren recibe las indicaciones de cómo atender a su bebé de parte de una enfermera y pronto disfrutará de sus logros, como la primera sonrisa y los primeros pasos de su hijo.

El escritor puertorriqueño Abelardo Díaz Alfaro se quejaba recientemente de la prominencia dada a Santa Claus y del marginamiento, en cambio, a que son relegados los Santos Reyes. Y tiene razón don Abelardo. Tiene razón el ilustre intérprete de nuestras tradiciones, al quejarse. Autor prolífero de cuentos con sabor a terruño, lo es del famoso "Santa Claus va a La Cuchilla". ¿Quién no ha disfrutado de su lectura? De modo que don Abelardo sabe bien de lo que habla.

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