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Home Salud Decídete Cuando estamos reunidos
Viernes, 18 Noviembre 2016 20:01

Cuando estamos reunidos

  Por Mónica Elena
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Es tiempo de dar gracias por las cosas que fueron y por las que serán a su debido tiempo. Es tiempo de mirar al lucero como si éste fuese el eco de nuestro corazón latiendo.

Todos juntos tomados de las manos regamos de amor y respeto a quienes están cerca y lejos. Sabiendo que a lo largo del sendero, lo único que cuenta es eso. Todos reunidos, familiares y viejos amigos, disfrutamos una deliciosa cena, hecha con mucho amor y esmero.

Es día de acción de gracias y a quien no le importe eso, por cierto no esta en este jubileo. Mirándonos cara a cara, nos contamos lo que ha sido de nuestras vidas en estos últimos tiempos. El amor esta en el aire, en la casa y en todo el pueblo. Tenemos salud, amor y respeto. Tenemos comida y techo y por todo ello agradecemos. No tendremos todo lo que queremos, mas aquello que necesitamos… siempre llega a su debido tiempo.

En este mes de agradecimiento, a los que se fueron con el viento, se los extraña por dentro; aunque sabemos que en el aire están, saludando y también agradeciendo.

Cuando estamos reunidos, nuestra mente se olvida de todos nuestros lamentos y el corazón se deleita al compartir amor eterno. Amor, es lo que somos por dentro de este cuerpo perecedero. Mas, la mayor parte del tiempo, se nos olvida entregarlo como sustento. Pero cuando lo hacemos, en ese entrevero que va y viene, podemos sentir que todos salimos llenos.

Interesante individuo el ser humano, con baterías recargables…con solo dar la mano. Aun no entiende el gran poder que tiene, ni como usarlo. Malgasta su tiempo en vano, quejándose de antemano. Deprimiéndose y deprimiendo a todo aquel que pretenda alentarlo.

No es fácil salir del lodo cuando nadamos desesperados, pero…la cosa cambia cuando en el medio de la tormenta mantenemos la calma. Entonces, flotamos como haciendo la plancha; tal vez no en la piscina que nos gustaba, si no tan solo en un vaso de agua.

Muchos seguimos nuestro camino desparramando lágrimas, aunque estemos bajo el manto de una gran noche estrellada. Desanimados por las cosas más vanas, continuamos describiendo la larga lista de las cosas que faltan. Para cuando llegamos a las cálidas sábanas, ya nuestra batería esta agotada. En los sueños Dios nos habla, diciéndonos: -sonríe, adora y canta. Al despertar el alba, salimos de prisa sin recordar nada de nuestra charla con quien más nos ama. Comienza otro día y como de costumbre perdemos la calma, por culpa de lo que estorba o lo hiriente que fue el amigo del alma.

La procesión sigue ¿cuando estaremos en calma? Con tantos problemas es difícil fijarnos en lo bueno, lo hermoso y en quienes nos aman. Tenemos la mente tan ocupada en iluminar las carencias del alma, que nos es imposible visualizar una vida más sana, o simplemente admirar los pájaros que cantan. Y se nos hace llaga y nos acostumbramos a la falta de agua. Creyendo firmemente que en esta vida merecemos nada. Mas quien en las noches nos habla, sabe muy bien que podemos ser como el sol de la mañana. Podemos disfrutar de una vida sana si comenzamos a recordar la lista de las cosas que nos brindan una gran sonrisa en la cara. Todo está a nuestra disposición en este gran supermercado del cosmos y la mejor noticia es que no tenemos que comprarlo, sólo tenemos que imaginarlo; con expectativa y fe de que las cosas saldrán como Dios manda.

Por eso en este tiempo de acción de gracias, recordemos lo bueno y no lo que falta. Hablemos de lo que tenemos y del amor que nos desborda el alma. Abracemos y perdonemos, sin escatimar besos ni palmadas. Endulcemos a los demás con adjetivos placenteros y verdaderos. Miremos solo lo bueno, hablemos con respeto, escuchemos solo al amor. Y por sobre todo, amemos a quien vemos cada día reflejado en el espejo, porque nos lleva a todas partes, haciendo fielmente todo lo que le pedimos, con amor, que haga por nosotros. Así las baterías se recargan… ayudándonos y ayudando a los demás a llegar a ser como el sol de la mañana.

Amor, armonía y paz,
Mónica Elena
www.monicaelena.com

 

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