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Home Salud Decídete Historia de mi padre
Martes, 20 Junio 2017 00:50

Historia de mi padre

 
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Usualmente en el Día del Padre nuestra sociedad nos lleva al consumismo, a actividades que requieren gastos, muchas veces fuera de nuestro alcance; con el fin de agasajar a nuestro padre. “Le compraremos el mejor reloj en el mercado! El Apple watch!” “Le pagaremos las vacaciones que él siempre soñó!” “Le regalaremos la última y más poderosa computadora, para que se divierta como nosotros” “Mejor le compramos el último teléfono inteligente para que interactúe con sus amigos en Facebook”. Nos endeudamos con cosas que muchas veces a nuestro viejo solo le recordaran que es de otra generación y que le costará horrores aprender a utilizar los nuevos electrónicos de nuestra época o irse de viaje cuando su cuerpo ahora le pide reposo y atención. Nos olvidamos de ofrecer los regalos más importantes, como nuestro tiempo, atención y cariño. Estos no cuestan dinero pero…a veces nuestra agenda esta muy atestada de actividades más importantes…trabajo extra, nuestra propia familia, esparcimiento etc. Entonces pensamos que un artefacto suplantará nuestra carencia de “Tiempo de calidad” con nuestro querido viejo.

Los que ya no tenemos la suerte de poder disfrutar de nuestro padre en este mundo, nos damos cuenta de los errores que cometimos en el pasado. Si bien hicimos lo mejor que pudimos, haciendo lo que creíamos era lo más adecuado; en el fondo sabemos que más tiempo juntos hubiese sido fenomenal y mucho más valioso que cualquier cosa material que le hubiésemos dado.

Con el correr del tiempo las personas no recuerdan los regalos, solo recuerdan las experiencias vividas juntos: Un partido de fútbol en la cancha del equipo preferido del viejo, un asado entre amigos y familia, vacaciones en la playa, el río o las montañas. Las sagradas reuniones en familia de los días Domingos. Sentarnos a ver el campeonato de boxeo en la tele, emitido desde Japón a las tres de la mañana, solo para estar con él y su sonrisa. Ayudarle a lavar el auto en días sábados y luego irnos todos juntos a dar una vuelta. Esas pequeñas cosas son las que quedan en la memoria. Los regalos materiales al igual que sus envoltorios son descartados con el tiempo. Ellos no hacen huella en el corazón.

Hay personas que no tienen una buena relación con su padre, hay otras que nunca le conocieron, otras tuvieron un padre ausente. En estos casos es imperativo ejercitar el perdón en nuestra conciencia y en nuestro corazón. Perdonarlo a él y perdonarnos a nosotros mismos. Pues la historia que nos decimos a diario sobre nosotros y nuestro padre influye en cada ámbito de nuestras vidas. Ella nos prefija una serie de eventos usualmente muy similares a lo que criticamos en él. Por ejemplo, si nuestro padre fue abusivo física o mentalmente, corremos el riesgo de actuar de igual manera con los seres que consideramos más débiles que nosotros. Si todo el tiempo nuestro padre hablaba mal de las personas que tenían dinero y los catalogaba como abusadores de los pobres y la peor basura del mundo; seguramente tendremos ese concepto en nuestra mente y nos será imposible acumular riquezas, pues muy en nuestro interior no queremos ser considerados “malas personas”. Si nuestro padre nunca expreso su amor y solo nos dio críticas denigrantes, nuestra autoestima será muy baja y por tanto aceptaremos relaciones amorosas que nos tratarán o nos harán sentir de la misma forma.

Es necesario reconocer cual es la historia que recordamos y comentamos a los demás sobre nuestra infancia y nuestro progenitor. Cuales son los conceptos que aprendimos y quedaron fijos en nuestra consciencia como grandes verdades de la vida. Al tenerlos en claro, veremos cuanto de toda esa historia se sigue repitiendo en nuestras vidas y con diferentes personas. Este análisis puede ser muy deprimente pero, lo bueno del caso es que esta en nuestro poder de decisión el cambiarlo o no. Ahora somos adultos y podemos volver a escribir nuestra “Historia de mi padre”. Podemos con mucha convicción y determinación recordar y escribir los pocos o muchos acontecimientos buenos entre los dos. Podemos decidir de ahora en mas cambiar nuestras creencias, sobre todo aquellas que no nos permiten crecer como seres humanos. Podemos decretar de ahora en mas ser compasivos hacia los demás. Aceptar el dinero como un simple medio de interacción en la sociedad, aceptándolo en nuestras vidas como una justa recompensa por los servicios que con tanto amor y sabiduría ofrecemos al mundo. Por sobre todo podemos decidir lo que de hoy en adelante significa y es el amor, respeto y bondad entre seres que se quieren.

Recordemos que nuestro padre solo hizo lo mejor que pudo con lo que él aprendió en su niñez. Enviemos amor y comprensión a ese su pequeño niño y el perdón nacerá en nuestro corazón. Solo entonces se abrirán las puertas de una vida totalmente plena para nosotros. Toda historia puede ser editada o nuevamente escrita. El perdón nos ayudará a crear una vida más abundante para nosotros, nuestra familia y la sociedad.

En definitiva, si todavía tienes a tu viejo, dedícale más de tu tiempo y concéntrate en lo bueno de la vida juntos. Si ya no lo tienes, examina la historia que te cuentas y decide editar lo que no es positivo. Recuerda nadie es perfecto, tu y tus descendientes se merecen una vida más sana y jovial.

Abrazo de luz para ti,
Mónica Elena
©2017 por  www.monicaelena.com

 

 

 

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