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Home Salud Decídete Mi Esencia
Jueves, 08 Septiembre 2016 19:35

Mi Esencia

 
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A menudo me pregunto: ¿Qué ven los demás cuando me miran a los ojos? ¿Qué estoy irradiando? ¿Qué sentimientos tengo en mi para compartir con ellos? Deseo que esto sea lo mejor de mi, un mar de paz y armonía. Tranquilidad y honestidad, simpleza y cariño. Un eterno amor incondicional. Para poder transmitir estos sentimientos debo de encontrarlos en mi primeramente, debo prepararme haciendo limpieza en mi ser. Comenzando por mi cuerpo, al que una alimentación sana, balanceada y orgánica de frutas frescas, cereales y nueces, verduras y mucho agua, le permitirán funcionar adecuadamente. Una tranquila caminata, le limpiaran de las impurezas que con los años de dieta inadecuada y malas costumbres ha acumulado. Siguiendo con mi mente, la cual en verdad que se merece un buen descanso. Demasiadas listas de cosas para hacer, demasiados problemas por resolver, demasiados reproches y dolencias. Para tranquilizar mi mente también el paseo diario es muy regenerador. Durante estas peregrinaciones diarias me voy recordando una y otra vez en forma de mantra: “gracias, todo está bien y mejorando, gracias” para cuando regreso a casa, mi ser esta calmo y continua como de costumbre admirando lo bello y lo bueno. También escuchando música alegre, bailando y cantando al compás de las armoniosas melodías hace que mi mente se sosiegue. Luego, unos minutos de meditación para acentuar mi conexión con mi ser superior, tiene el efecto tranquilizante de una lluvia suave de verano en mi piel. Meditar ayuda a que mi alma se purifique, conectándose con la fuente de toda vida. Por último, mis actos cotidianos han de tener como base fundamental mis más altos principios de honestidad, compasión y respeto.

Con estos simples pasos espero que quien mire a mis ojos encuentre en mi universo la paz y amor que deseo sentir y brindar a los demás. Siempre me recuerdo que solo cuando tengo algo, lo puedo compartir con otros.

La vida me ha dado un sin fin de experiencias de toda índole… buenas, malas, mediocres y excelentes. Cuando decido enfocarme en las mejores de ellas, aquellas donde experimento la perfección de mi ser y de otros en pensamientos, sentimientos y actos, es cuando mis ojos brillan mas fuerte y esa luz desparrama en los demás la paz que solo se encuentra en el espacio infinito de lo más profundo de mi ser.

Cuando veo a los ojos a otra persona u otro ser vivo en este planeta, en ese intercambio de miradas profundas, nuestras almas se conectan intercambiando su esencia, su información personal. Es como un largo abrazo en el cual todo se comprende y se expresa tácitamente sin ningún esfuerzo. Una mirada directa me transporta al universo íntimo de esa persona o ser a quien estoy mirando con intriga y admiración. En ese, su universo tan recóndito de amplitud eterna, vive su verdadero ser, en el esta su esencia desparramada como las estrellas y universos lo están en el cosmos. Su mirada en mis ojos, sumada a mi mirada en los suyos crea una conexión sin igual, a la que llamamos amor universal, los dos sentimos éxtasis al ser testigos de la perfección de otro ser vivo, donde solo la bondad y respeto nos inunda. Ese amor incondicional no juzga, no limita, no pone carteles discriminadores. No es como el amor de padres o hermanos, amigos o parejas, (si bien lo pueden llegar a ser) los cuales a menudo son condicionales a un cierto comportamiento; este amor universal va mucho mas allá. Es el amor ilimitado de un ser vivo a otro ser, donde la paz, comprensión y admiración por su excelencia reinan en nuestro ser al poder experimentar “su mundo”.

Quiero sentir mi esencia día a día más libre de impurezas, ser profundamente genuina y poder compartir mi legítima felicidad libremente con todos en este maravilloso mundo. No odios, miedos o reproches. Procuro recordar diariamente que no soy solamente este cuerpo físico sino algo grandioso y esa inmensidad siempre se comparte al estar con otros. Si guardo en mi ser rencores, desprecio o envidias, estaré dando a otros esos sentimientos y a cambio recibiré lo mismo, de parte de ellos o de otros. Por lo tanto procuro mantener mi conexión con mi ser superior y con Dios la fuente de toda vida, para así recordar que existe la paz y el amor si los siento en mi; si exalto en mi y en mi mundo solo lo mejor. Mi esencia es toda mi vida: pensamientos, sentimientos y acciones. Si he de compartirla con todos los demás, prefiero compartir la perfección de mi ser. Soy mi esencia, soy el cosmos que existe dentro de mi y a mi alrededor.

Namaste,

“La chispa divina que hay en mi reconoce la chispa divina que hay en ti”

Mónica Elena
www.monicaelena.com

 

 

 

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