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Home Salud Decídete Monica Elena

Monica Elena

Yo estoy a tu lado aunque no me puedas ver. Yo te cuidaré, protegeré y nada ni nadie podrá hacerte daño, si tu crees que así ha de ser.

¡Se avecina un huracán! tienes que “mantenerte informada” me dicen en el teléfono. Según ellos, es importante escuchar las noticias. Estoy por lo tanto, inundada de información. La tele se mantiene informando y yo escuchando. Mi mente, por ende, absorbiendo toda imagen televisiva. Las noticias hacen crecer en mí el temor de “no estar a salvo, de no tener lo necesario” para mi y mi familia. Mi ser experimenta sensaciones de acuerdo a lo que fija su atención.

Opresión… es un sentimiento muy doloroso, pero sin él no lograríamos salir del poso. Sin pasar por el desierto no podríamos valorar el pastoral y su abundancia sin igual. Cada vez que nuestro ser siente la opresión de una vida, de un deseo que se es negado…algo se regenera en nuestro interior, algo se ilumina. Es el flujo de la vida buscando la próxima salida.

La mayoría de nosotros esperamos las vacaciones durante todo el año. Las planeamos, reservamos y comentamos. Cada día del itinerario en nuestra agenda esta plasmado. Sonreímos cuando pensamos en todo lo que vendrá, pues será nuestro tiempo para disfrutar. Tiempo de salir de la rutina y del aburrimiento, dejando de lado las preocupaciones, el estrés y los miedos.

Usualmente en el Día del Padre nuestra sociedad nos lleva al consumismo, a actividades que requieren gastos, muchas veces fuera de nuestro alcance; con el fin de agasajar a nuestro padre. “Le compraremos el mejor reloj en el mercado! El Apple watch!” “Le pagaremos las vacaciones que él siempre soñó!” “Le regalaremos la última y más poderosa computadora, para que se divierta como nosotros” “Mejor le compramos el último teléfono inteligente para que interactúe con sus amigos en Facebook”. Nos endeudamos con cosas que muchas veces a nuestro viejo solo le recordaran que es de otra generación y que le costará horrores aprender a utilizar los nuevos electrónicos de nuestra época o irse de viaje cuando su cuerpo ahora le pide reposo y atención. Nos olvidamos de ofrecer los regalos más importantes, como nuestro tiempo, atención y cariño. Estos no cuestan dinero pero…a veces nuestra agenda esta muy atestada de actividades más importantes…trabajo extra, nuestra propia familia, esparcimiento etc. Entonces pensamos que un artefacto suplantará nuestra carencia de “Tiempo de calidad” con nuestro querido viejo.

Nuestra vida es como un bote nuevo que sale rumbo a alta mar. De jóvenes en el llevamos todo lo necesario para que la travesía sea segura y amena. Tenemos una ruta tentativamente bien planeada y soñamos disfrutar de cada minuto del trayecto. Cuando adultos imaginamos llegar a salvo y felices al puerto que nos espera con sus brazos abiertos. Ya mayores nos figuramos que veremos el faro en la costa, como señal de que casi hemos llegado al final de tan hermoso itinerario. Sabemos que la ruta que trazamos siempre tendrá sus pequeños desvíos, de acuerdo al clima en alta mar. Habrá días en los que el viento nos ha de desviar considerablemente de nuestro camino y para ello tomamos acción, haciendo uso de maniobras simples de navegación, por ejemplo: Si reprobamos un examen, nos esforzaremos y estudiaremos más para el próximo. Si nos duele la cabeza, tomamos un analgésico y un descanso reparador. Si se nos quemó la torta para el cumpleaños de esta tarde, salimos corriendo a comprar otra.

Cuando el pimpollo florece desplegando todo su esplendor, lo hace sin apuro, sin incertidumbre; solo continua su proceso evolutivo. La naturaleza toda, siempre en constante cambio, va de estación a estación. La danza de la vida en este planeta y en el Universo es armoniosa y constante. Recuerda eso mi querida, cada vez que te sientas ahogada en un mar de lágrimas, cada vez que el temor te abrase y sientas que no hay una salida hacia la luz. Las plantas y árboles necesitan y buscan constantemente su diaria provisión solar, sin ella no podrían subsistir. Nosotras como mujeres también necesitamos de esa luz y de nuestra propia luz. Como somos por naturaleza muy sensitivas y emocionales, a menudo corremos el riesgo de que esas emociones estén enfocadas hacia algo negativo y entonces bloqueamos esa luz, que nos da un gran bienestar en todo ámbito de nuestras vidas.

Hoy es un día de lluvia y tengo muchas compras por hacer. Listas interminables de regalos, papeles para envoltorios y alimentos, velas aromáticas, música navideña, y tarjetas de fin de año a ser enviadas. Un día como tantos otros en Diciembre, mi mes preferido para dar y recibir. El mes de invitados, abrazos y buena comida.

A menudo me pregunto: ¿Qué ven los demás cuando me miran a los ojos? ¿Qué estoy irradiando? ¿Qué sentimientos tengo en mi para compartir con ellos? Deseo que esto sea lo mejor de mi, un mar de paz y armonía. Tranquilidad y honestidad, simpleza y cariño. Un eterno amor incondicional. Para poder transmitir estos sentimientos debo de encontrarlos en mi primeramente, debo prepararme haciendo limpieza en mi ser. Comenzando por mi cuerpo, al que una alimentación sana, balanceada y orgánica de frutas frescas, cereales y nueces, verduras y mucho agua, le permitirán funcionar adecuadamente. Una tranquila caminata, le limpiaran de las impurezas que con los años de dieta inadecuada y malas costumbres ha acumulado. Siguiendo con mi mente, la cual en verdad que se merece un buen descanso. Demasiadas listas de cosas para hacer, demasiados problemas por resolver, demasiados reproches y dolencias. Para tranquilizar mi mente también el paseo diario es muy regenerador. Durante estas peregrinaciones diarias me voy recordando una y otra vez en forma de mantra: “gracias, todo está bien y mejorando, gracias” para cuando regreso a casa, mi ser esta calmo y continua como de costumbre admirando lo bello y lo bueno. También escuchando música alegre, bailando y cantando al compás de las armoniosas melodías hace que mi mente se sosiegue. Luego, unos minutos de meditación para acentuar mi conexión con mi ser superior, tiene el efecto tranquilizante de una lluvia suave de verano en mi piel. Meditar ayuda a que mi alma se purifique, conectándose con la fuente de toda vida. Por último, mis actos cotidianos han de tener como base fundamental mis más altos principios de honestidad, compasión y respeto.

Hoy mientras admiro las plantas en la huerta, preparo dos bouquet de flores para perfumar y decorar el hogar. Margaritas, salvias y hortensias, rosas, geranios y helecho plumoso. ¡Este verano, hasta ahora, ha sido espectacular! y el jardín me ha dado mucho placer. Aquí, en el fondo de casa, es donde me encontrarás cada mañana regando descalza, mis amadas plantas. Podando, sembrando o jugando con mis dos perros, a “quien espanta mas rápido a las ardillas”. Me siento enamorada de cada pimpollo, cada nuevo nido, cada atardecer. Mi gratitud por este momento es infinita.

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