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“CAMPOS Y MISTERIOS”
EL CURIOSO MUNDO
DE DANIEL Y
SOPHIA PONTET
Con sólo cuatro años de edad,
Sophia debutó con gran éxito acaparando la atención de los
presentes y de los medios de comunicación a nivel nacional.
Telemundo la presentó como “un prodigio de la pintura”,
mientras que el Nuevo Herald tituló su artículo como “el
curioso mundo plástico de Sophia Pontet”.
Los ocho cuadros de Sophia
seleccionados para la exhibición se caracterizan por la
exploración del retrato y el auto-retrato, con personajes
extraídos de su infantil realidad, de sus sueños y de su
inocente imaginación. “Dreaming with a witch who touched my
hair”, según Sophia, es el resultado de un sueño sobre una
bruja que le tocó el cabello y un nene malo que nació en el
cielo. Con el uso de un marcador y de pintura acrílica,
Sophia continúa la línea creativa de las obras de su papá,
donde predominan los tonos cobrizos y herrumbrados, como
fondo de sus creaciones destacando un estilo infantil puro,
definido y conciso. “Fue
una sorpresa para mi ver sus trabajos”, dijo orgulloso
Daniel Ponet, “vi cosas que los artistas quieren ver en sus
obras, mucha sinceridad, imaginación desbordante y una
espontaneidad de ejecución envidiable. Vi mucha seguridad
en ella cuando realizaba su trabajo, como si supiera a donde
iba con cada pincelada, es una mente que no está contaminada
por la enseñanza. Eso es lo que nos cuestionamos los
artistas después de aprender tanto, si realmente lo que
estamos haciendo es nuestro o es el producto de todo lo que
aprendimos. Es el temor a no tener un estilo o lenguaje
propio. Esto no pasa en Sophia, por lo menos en esta etapa”.
Y como detrás de una gran artista, se
encuentra un gran maestro, el consulado vibró además con la
calidez y el misterio de las pinturas y esculturas de Daniel
Pontet, donde la textura como protagonista, juega con
distintos elementos en forma de collage. Con su técnica
pictórica que dialoga con materiales diversos como telas,
metales, clavos, tuercas e hilos, sus obras invitan a la
meditación y a un viaje personal imaginario. Según Daniel,
el uso de la ‘técnica mixta’ le abre un mundo de
posibilidades como artista, “con este rótulo puedo tomarme
la libertad de incorporar cualquier elemento a mi obra.
Creo que en esta etapa la libertad en todos los sentidos:
técnica, tema y forma de resolver un espacio determinado, es
muy importante y me ayuda en la creación”.
Tras un largo camino en el mundo del arte desde la década de
los 70’, Pontet deja atrás su estilo neo-expresionista
fundado en los trazos de sus dibujos, para transformarse en
esta nueva serie “Campos y Misterios”. Este nuevo período
plástico que él mismo define como una “Metamorfosis”, recrea
espacios abstractos con símbolos indefinidos que invitan a
dar rienda suelta a la imaginación. “El ser humano cambia
como cambian todas las cosas en este universo. Este cambio
se da tanto externa como internamente. Los artistas deberían
estar atentos a esos cambios, porque si no los percibimos
estos atentan contra la obra y pierde su 'sinceridad'. Yo no
escapé a esta transformación como persona y como artista he
madurado. El cambio fue un proceso y cuando fui totalmente
consciente de él, ya no pude seguir pintando como lo estaba
haciendo. Llamé a esta etapa 'Metamorfosis', un cambio
interno que se reflejó en mi obra. Esta etapa tomó forma a
finales del 2004, justamente después del nacimiento de mi
primera hija, Sophia”, expresó Daniel Pontet.
Así es como Pontet describe sus últimas
obras, como un nuevo descubrimiento como artista y como
resultado de su evolución personal. Sus pinturas elaboradas
con pintura acrílica, se visten con una gama de intensos
colores terracotas, “el acrílico que uso para colorear mis
telas, en estos momentos pasa a un segundo plano, el
protagonista es el concepto, la idea. Yo no pinto más, sino
que más bien trabajo con las ideas y paso más tiempo elaborándolas,
que ejecutando la obra”, explicó Pontet. “Los elementos que
incorporo allí, hay de todo: telas, metales, clavos, tuercas
y cualquier objeto que de alguna forma logra atraer mi
atención. Les doy a ellos (objetos) una nueva vida, los
rescato de su uso diario, del olvido (basura) y les otorgo
otra dimensión, otra importancia y hasta cierto valor
artístico. Después de esta etapa de 'rescate' del objeto,
pasa a la siguiente fase, la de otorgarle un significado y
es allí en donde se convierte en 'símbolo'. Esa es mi etapa
en el arte, el simbolismo”, concluyó el artista.
Pero más allá de esta primera muestra individual en este
nuevo viaje artístico, lo más trascendente fue la
experiencia de compartir la exhibición con su hija: “no solo
se limita a mostrarme como artista, sino también es una
experiencia como padre compartiendo cosas con mi hija, una
oportunidad que permanecerá allí para siempre en nuestros
recuerdos, tal vez esto sea lo más importante”, comentó
Daniel Pontet. “Se puede
apreciar su obra como maestro a través del trabajo de su
hijita,” manifestó la terapeuta holística Eliana Grubel
durante el show, “y como ella expresó con sus cuatro años,
los temas y la técnica de sus obras. Se robó la exposición
sin lugar a dudas”. Todo comenzó
cuando un día Sophia le pidió a su papá que pusiera sus
pinturas junto a las suyas, “ella ya estaba pintando y
dibujando hace tiempo, yendo a mi taller en las tardes
después de su escuela y a principio del 2006, me dijo: 'quiero
colgar mis cuadros al lado de los tuyos, cuando hagas una
exposición.' Y así fue, gracias a Banda Oriental y a este
consulado,” recuerda Pontet.
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