|
JULIO 2008
Doctora
Mirtha Macri, con vocación de servicio en cualquier parte del
mundo
Por Solveig Gurgitano
Especial para Banda
Oriental

El día
de su graduación, sonriente y segura, una doctora que siente
la necesidad de educar a sus pacientes.
*Nacida en USA, de padre uruguayo y madre peruana.
*Se graduó en la High School de Linden y más tarde en Kean
University, ambos en New Jersey.
*Ha cumplido trabajos voluntarios en el Bronx, educando a
grupos de bajos recursos sobre diabetes y asma.
*Eligió la ‘emergencia médica’ como especialización, rama
ligada a la medicina internacional que es su mayor aspiración.
Conversando
con Mirtha es fácil descubrir las dos palabras que definen su
personalidad: decisión y riesgo, sumado sin duda a una natural
capacidad de saber o conocer lo que le gusta y le importa en
la vida. Posee las cualidades de
un deportista y es sin embargo una doctora de sólo 29 años de
edad, recientemente graduada y muy focalizada en la medicina
social a la que, sin duda, está dispuesta a entregar parte de
su tiempo y de su carrera. “Le
debo parte de lo que soy a mis padres, Sonia y Fernando Macri,
porque ellos trabajaron muy duro en este país y eso ha sido
para mi un ejemplo”. Soy la
primera generación formada aquí, la medicina necesita mucho
de las minorías, se ven muy pocos hispanos y afroamericanos
estudiando y practicando la medicina”.
Cuando le preguntamos a que se debe,
ella contesta sin vacilar: “Las condiciones en que se
desarrollan los hispanos, el medio, la familia, son muy
difíciles y el estudio para llegar a ser médico requiere de
mucho apoyo, no sólo económico”.
Después de obtener su Bachelor en Biología, realizó estudios e
investigaciones clínicas en el National Institute of Health,
en Maryland. “Fue por esa beca o
programa en estudios clínicos, -que llevé a cabo junto a una
doctora en las proximidades de Washington- lo que me hizo
pensar sobre la posibilidad de realizar la carrera de medicina
y bueno, así fue que me decidí a ser doctora”.
Estudió en
el NY College of Medicine, del 2004 al 2008 que es cuando se
gradúa. He estado muy unida a la
cultura uruguaya, he viajado muy seguido al Uruguay y allí
tengo un tío que es doctor. El
programa que cumplí en Perú en abril de este año me acercó
muchísimo al país de mi madre, a su cultura, a sus comidas, a
su pueblo e idiosincrasia. El
curso fue sobre medicina tropical e infecciones, en Lima y
allí pude ver enfermedades que sólo había visto en libros,
como ser la tuberculosis. Vivir
esa experiencia me sirvió también para valorar las condiciones
que tenemos aquí, el cuidado higiénico, el personal con que
cuentan los hospitales en USA.
Mirtha parece haber hecho suya la frase de San Agustín: “El
mundo es un libro y aquellos que no viajan, leen solo una
página”. Para ella viajar está
unido a la posibilidad de poder experimentar y conocer los
servicios médicos en otros países del mundo.
Nos comenta: “En América del Sur los
doctores son verdaderos héroes, su trabajo no tiene
regulaciones ni leyes que los protejan, trabajan jornadas
agotadoras, extensas; en hospitales con ventanas abiertas, con
poco o escaso personal (enfermeras), en edificios derruídos”.
Me siento muy afortunada al haber sido
seleccionada para cumplir mi residencia en St.
Luke’s-Roosevelt Hospital, en New York.
Estoy
realizando mi residencia en emergencia médica en dicho
hospital que está afiliado a Columbia University.
En el tercer año de la residencia hay un
programa que da la posibilidad de viajar a la India y a África
para practicar la medicina. Eso me
encantaría, en la India por ejemplo las condiciones son
diferentes, no hay un 911 al que la gente puede llamar y los
recogen en autos porque no hay ambulancias.
Los doctores, prosigue diciendo Mirtha,
tienen que ser verdaderos maestros de sus pacientes, educarlos
en como cuidar su salud y protegerse de las enfermedades.
Entiendo que a veces no tenemos mucho
tiempo, sobre en todo en la emergencia, de cualquier manera en
mi caso por ejemplo me tomo mi tiempo con cada paciente, les
hablo, les explico y si el tiempo apremia les doy literatura
para que lean y se informen.
Cuando le pregunto que más le gusta hacer en la vida y si
tiene hobbies, responde sin titubear: “Me gusta correr y
andar en bicicleta, he participado en algunas competencias,
claro, ahora me falta tiempo porque la residencia me demanda
muchas horas. También estoy pensando en volver a tocar el
piano, aprendí cuando niña y es algo que he dejado abandonado”.
Sin duda Mirtha volverá a tocar el piano,
aquí en Estados Unidos donde vive o en otro país del mundo
donde su vocación de doctora y educadora médica la lleve a
ejercer su profesión. Porque esta
joven de origen uruguayo-peruano tiene melodía, energía y
mucha garra.
Felicitaciones! |
|