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JUNIO 2009
LOS HIJOS DE ONETTI
Por Solveig Gurgitano
desde Cannes
Especial para
BANDA ORIENTAL LATINOAMERICANA
MAL DIA PARA PESCAR:
Film escrito, dirigido y producido por
ALVARO BRECHNER,
uruguayo.
La cronista agradece a Expresso Films, también
productores del
film, por su apoyo con la presente nota.

Frunce el ceño y agudizada la mirada, y aunque seguramente hay
directores de cine que no lo hacen, en el caso de Álvaro
Brechner despierta la certeza inmediata de saber que nos
encontrarnos frente a uno de ellos.
Hoy por hoy es uno de los más prometedores directores jóvenes
del momento, y todo a partir de una película, que es además su
primer largometraje: ‘Mal día para pescar’, basada en un
cuento de Juan Carlos Onetti titulado ‘Jacobo y el otro’.
El film es una co-producción uruguaya-española, declarada de
interés nacional por la presidencia de Uruguay y de interés
turístico y cultural por dos ministerios de nuestro país.
Brechner estuvo este año en Cannes, acariciando la ‘Cámara de
oro’, estatuilla que el famosísimo Festival de Cine de dicha
ciudad otorga al director revelación del evento denominado
Semana de la Crítica, donde se proyectan y compiten películas
‘primas’ de talentos jóvenes. Y decimos que ‘acariciando’ la
estatuilla porque la mayoría de la crítica se aventuró a
predecirlo como ganador, no se dio.
A su manera se conformó cuando declaró: “Confieso que siempre
intento de no pensar en función de premios, participar de un
festival como Cannes es un privilegio único; los premios
hablan de los gustos del jurado, más que de las películas en
sí mismas”.

El cine uruguayo
vuelve a presentarse en la Semana de la Crítica del
Festival de Cannes
con la obra de Álvaro Brechner "Mal día para pecar"
La idea de una película basada en un cuento de Onetti lo
persiguió por mucho tiempo; hace más de 4 años atrás le
transmitió la inquietud al primer actor Gary Piquer, quien
terminaría realizando uno de los roles centrales. Fue a partir
del 2004 que la fantasía o la ilusión empezó a alcanzar la
categoría de plan metódico o premeditado.
Una película que, como el mismo Brechner la ha definido:
“Cuenta sobre nosotros, sobre nuestras ambiciones y nuestros
miedos, sobre lo que creemos y lo que queremos creer”.
“Trabajé el guión hasta sentirlo íntimamente mío, todo a
partir de un cuento, de la obra maestra del escritor uruguayo”.
Le dijo a Dolly Onetti una vez: “Es imposible lograr una buena
adaptación cinematográfica si estás pensando en ser fiel a lo
que adaptas, si no puedes transformar en tuyo lo que estás
adaptando, mejor no lo filmes”.
Llegaron todos a Uruguay en el invierno del 2008, rodándose la
película principalmente en las ciudades de Montevideo, San
Carlos y Minas.
Fue un trabajo intenso que hicieron cantando y festejando, pasando
por diferentes vivencias y circunstancias: hasta el robo del
auto, que apareció horas meas tarde: Álvaro se rió antes y se
ríe ahora.

Vista parcial del
Grand Theatre Lumiere, lugar de encuentro y sueños de
artistas del Séptimo
Arte de todo el mundo.
CUANDO CANNES ERA
UNA FIESTA
Todo el tiempo, desde que llega a Cannes, lee críticas y
análisis sobre su film, se emociona y hasta se le caen unas
lágrimas: el león empieza a sentirse en casa.
Parafrasea a Norman Miller y nos explica: “Es como renunciar
a mirar a una mujer desnuda si ésta está con la ventana
abierta frente a tu piso, fea o hermosa, es fascinante en
dichas circunstancias”.
En Cannes entre miles de stands y películas, terminó sacándose
fotos junto al mural de 2 metros con la figura Jouko Ahola, el
luchador, personaje central, “nos sacamos fotos como niños
felices”, recuerda ahora más reposado desde su blog.
“Realicé varias entrevistas a la prensa francesa y a la
española, para la primera desempolvé mi francés y me despaché:
espero que hayan entendido algo”, dice riéndose.
La noche antes de la proyección de su película (que coincidió
además con una fecha patria: 18 de mayo), no acude a la
fiesta, a una de las tantas que hay por doquier en Cannes,
dice: “Decidí no seguir, estaba cansado y ansioso, tenía que
descansar, pero mi cabeza me traicionó: al final no pude
dormir”, termina recordando.
El día de la proyección subimos al escenario 13 personas,
antes de eso, el presentador definió a ‘Mal día para
pescar’ como la película atípica del festival.
“Cuando se apagan las luces - sigue evocando el director- y
comienza el film, no puedo concentrarme ni relajarme al verla.
Después de cuatro años no es más mía, ahora pertenece a todos,
a los cientos de espectadores que están viéndola, me invade un
vértigo terrible: ha dejado de ser una fantasía para ser una
realidad”.
Algunos han comparado su película con otra: ‘El luchador’ (nominada
al Oscar como Mejor película americana del año), el
paralelismo no le gustó, declara: “Nada que ver en lo que
dicen, ni en la forma en que lo dicen”.
Acudió con un pase a ver “Los abrazos rotos”, de Almodóvar, y
fue testigo como 2300 personas la aplaudieron durante 20
minutos en el Gran Lumiere, en Cannes.
Nos dice triunfal que pago siete euros por una ‘pajarita’ (corbata)
para desfilar por la alfombra roja .
Volvió exhausto a Madrid donde vive desde 1999 y donde ha
fundado una productora cinematográfica llamada Baoba.
Ahora, en España, recapitula magistralmente su experiencia de
la siguiente manera:
“Cannes ha culminado el ciclo de cuatro años de mi vida y ha
iniciado otro, casi sin tiempo de respirar. Estuve allí y no
pude casi ver cine, no nos premiaron, ni comimos ostras,
apenas he tenido tiempo de emborracharme como mínimamente se
debe”.
Otra vez será, por algo es por su talento y honores, uno de
los hijos de Onetti. |